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Miércoles Enero 19, 2022

El lunes arranca en París la cumbre anual de Naciones Unidas sobre cambio climático con la misión crucial de poner de acuerdo a todos los países del mundo en cómo frenarlo. Y Colombia (con cinco países aliados que formaron hace dos años un bloque de negociación llamado la Asociación Independiente de Latinoamérica y el Caribe. Ailac) puso sobre la mesa una propuesta polémica que promete agitar la discusión, que lleva seis años empantanada.

En París habrá dos grandes pulsos políticos que definirán si se logra un nuevo acuerdo y qué tanto alcance tendrá.

El primer gran debate es si el acuerdo cobijará a todos los países con unas metas obligatorias y medibles para la reducción de emisión de gases de efecto invernadero, pues las del protocolo vigente, el de Kioto, no son obligatorias. En este un punto están enfrentados los países ricos (que creen que deben ser obligatorias para todos) y algunas potencias en desarrollo como China e India (que creen que solo deben ser obligatorias para los ricos, que tienen una mayor responsabilidad histórica).

En esa discusión la Ailac (Colombia más Perú, Chile, Costa Rica, Guatemala y Panamá) no juega un papel protagónico, pero propuso que una vez los países alcancen las nuevas metas, no puedan reemplazarlas más adelante con unas más suaves, pero que no sean obligatorias. “Por ejemplo, todos sabemos que China alcanzará su pico máximo de emisiones en 2030, pero de ahí en adelante no sabemos qué van a proponer”, dice una persona que conoce las negociaciones.

Esa idea, que en el lenguaje diplomático se llama el “principio de no backsliding” (de no deslizarse), causa mucho recelo pero podría ayudar a acercar las posiciones de los países porque hace que no sean obligatorias para nadie, pero sí que no se puedan echar para atrás.

El otro debate fuerte es de dónde saldrán la plata, tecnología y habilidades técnicas que se necesitan para aterrizar las estrategias en mitigación y adaptación y que los países menos desarrollados no tienen.

Los europeos y gringos buscan que el aporte en plata sea voluntario, Canadá y Australia se niegan, y China e India insistien en que si los ricos no se meten la mano al bolsillo, ellos no tienen por qué ponerse metas para reducir los gases.

Allí Colombia y Ailac están proponiendo que haya un mecanismo para compartir la información de lo que está haciendo cada país en esos frentes, como una manera de avanzar sin la pelea por la plata.

Si alguna de esas dos idea prosperan, sería el segundo triunfo consecutivo de Ailac que hace un año, en una cumbre en Lima en la que se redactó un borrador de acuerdo, logró meter los temas de adaptación al cambio climático, a pesar de que los países ricos querían un acuerdo solo en el frente de mitigación (los esfuerzos para reducir las emisiones). Aunque esas metas serán voluntarias, su inclusión es clave para países como Colombia, con emisiones de gases relativamente bajas pero -como demostró la ola invernal de 2010 y 2011-  pero muy vulnerables a los efectos del cambio climático, por lo que deben invertir en adaptarse a él.

Dependiendo de esos compromisos y del éxito de las progresistas ideas de la Cancillería, comenzará en Colombia la puja por ver qué prácticas tendrán que cambiar los sectores productivos que más contibuyen al cambio climático y el gobierno Santos tendrá que demostrar si tiene realmente la voluntad política para aterrizarlos, algo que en la elección de directores de las CAR demostró no es su prioridad.

Por eso, si la Ailac logra meter una de sus propuestas, se habrá convertido en un jugador furnamental en la diplomacia ambiental. Y Colombia, con ella.

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Vie, 2015-11-27 21:13
Si cuando se aprobó el protocolo de Kyoto en 2008, se estimo un fondo cercano a los $30.000 millones de dólares a 20 años para financiar la mitigación de aquellos países más vulnerables y no hubo acuerdo, cuánto costará el nuevo presupuesto de aquí a 2025, cuando se aspira contra reloj a mantener la temperatura mundial a menos de 2 grados Celsius y los mayores emisores son tan mezquinos (incluidos por supuesto China e india) ? Colombia en el entretanto es uno de los 7 países más vulnerables al calentamiento global, la agricultura, ganadería y deforestación aportan más del 50% de los GEI, no renuncia al crecimiento minero-energético en zonas sensibles, se embarco en un ambicioso programa de infraestructura pública, precisamente en las zonas de mayor riesgo geológico y no es muy convencida de las energías renovables, ahora que el fenómeno del niño demostrará que las fuentes hidráulicas no son muy confiables ? Qué tendrá que decirle al mundo en París?
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Jueves, Febrero 11, 2016 - 11:37
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El médico Wilder Lagares Gullozo acaba de ser reelegido gerente de la ESE de Magangué ‘Río Grande la Magdalena’, por decisión del alcalde local Pedro Alí. Lo curioso es que hasta hace unas semanas, Alí prometía públicamente intervenir la entidad por mal funcionamiento y presunta corrupción.

Así lo señaló el mandatario apenas lo eligieron (como consta en un video colgado en facebook). Y lo reiteró, ya posesionado, en un enérgico discurso ante el Concejo de la ciudad. Frente a los cabildantes, Alí le habló directamente a Lagares y dijo que lo que no es viable “hay que revisarlo y liquidarlo”.

Pero no es lo único que llama la atención en la reelección del funcionario. En el decreto en el que Pedro Alí lo vuelve a designar gerente, por postulación de la junta directiva de la ESE en donde Alí es presidente, se asegura que Lagares sacó cinco sobre cinco en una evaluación que hizo la junta en 2014 a su gestión.

Una fuente conocedora nos explicó que, con la crisis en el sistema de salud, no es muy usual que un gerente del sector en el país alcance ese máximo puntaje. Además, en la ESE de Magangué se vienen presentando reiterados reclamos de trabajadores por retrasos en los pagos de los salarios y de las prestaciones sociales. Esto último nos lo contó Óscar Torres, directivo en Bolívar del sindicato nacional de trabajadores de la salud (Anthoc): “No entendemos cómo (Lagares) obtuvo esa calificación”, dijo el líder sindical.  

Wilder Lagares llegó hace cuatro años a ese cargo luego de un concurso de méritos, pero en Magangué no son secretas sus movidas políticas. En las recientes regionales, por ejemplo, llevó a Leidy Polo al Concejo.

Polo es considerada la concejal de Lagares y obtuvo el aval de Cambio Radical gracias a la gestión del representante de ese partido, Hernando Padauí, de quien es aliada. El grupo de Polo votó por Padauí a la Cámara, por Nadia Blel (la hija del parapolítico Vicente Blel) al Senado y por Pedro Alí a la Alcaldía.

Como lo contó La Silla Caribe, el Alcalde de Magangué llegó con recursos y movimiento propios, pero apoyado por el charismo y Cambio Radical y por buena parte de la estructura de la condenada empresaria Enilce López alias 'La Gata'.

Miércoles, Febrero 10, 2016 - 19:45
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Ayer, en su primera reunión de bancada del año, La U tomó la decisión de jugársela por la Defensoría del Pueblo.

Roy Barreras, co-presidente del partido, le dijo a La Silla que por unanimidad los 50 congresistas que estaban en la reunión de ayer acordaron pedirle al Gobierno la cabeza de esa entidad que quedó vacante tras el escándalo de Jorge Armando Otálora. Para eso, le pedirán que elija la terna que deberá presentar a la Cámara entre las hojas de vida que ellos pongan a su consideración.

“Sería un reconocimiento a la bancada más importante de la Cámara. Esperamos que el Presidente tenga la deferencia de considerar nuestra mejor propuesta”, agregó el representante de La U Didier Burgos a La Silla. “Tomamos la decisión de reclamar este reconocimiento a la bancada de La U”.

Por ahora suenan entre sus candidatos el secretario del partido, Carlos Negret, el ex candidato al concejo de Bogotá e hijo del senador Géchem, Eduardo Géchem. También el ex secretario del Partido, Oscar Rueda (aunque según Burgos se está postulando para la embajada China). Aunque algunos quisieran ver allí también al ex ministro Sergio Díaz Granados, esa aspiración no parece muy viable. 

A finales del año pasado La U se le rebeló al Presidente parándose de dos plenarias en las que discutían proyectos importantes como la ley de Zidres y el cupo de endeudamiento con el fin de que les de mayor representación en el Gobierno. Su presión se suma a la de los conservadores, que como contó La Silla, quieren mantener bajo su ala a la Procuraduría si finalmente cae Alejandro Ordóñez.

Miércoles, Febrero 10, 2016 - 17:13
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Las dos fuerzas que de unos años para acá se enfrentan por el poder en La Guajira hoy están unidas por la magia de los acuerdos burocráticos y en medio del drama nacional por la crisis del pueblo wayuu.

Se trata de La Gran Alianza que llevó al desprestigiado Kiko Gómez y a Oneida Pinto al poder (liderada por el exsenador Jorge Ballesteros) y Nueva Guajira (cuya cabeza más visible hoy es el actual presidente de la Cámara Alfredo Deluque). Desde ayer ambos movimientos convergen en el gabinete de la gobernadora Pinto, a quien Nueva Guajira enfrentó en las pasadas regionales con el exalcalde de Maicao Ovidio Mejía.

Oneida, cuyo partido es Cambio Radical, le entregó a Nueva Guajira la dirección del Instituto Departamental de Cultura, en cabeza del publicista Rubén Magdaniel Pabón. El nuevo funcionario ya había estado en esa silla durante el gobierno de Jorge Pérez Bernier, otro de los líderes de ese grupo. Y había sido también precandidato a la Alcaldía de Riohacha para las regionales de 2011.

Este acuerdo político lo lideró el diputado de La U y de Nueva Guajira Gabriel Pinto Redondo.

Un miembro de Nueva Guajira y otro de La Gran Alianza le aseguraron a La Silla Caribe, por separado, que ante los problemas que hay en ese departamento, especialmente la sequía y la muerte por desnutrición de niños wayuu, hay un ambiente generalizado de "jalar para el mismo lado" y dejar atrás las históricas rencillas políticas.

Sin embargo, otros guajiros del mundillo político creen que detrás de esa "paz política" hay una estrategia de la recién llegada mandataria y su grupo para neutralizar a la oposición y evitarse críticas entregando puestos.

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