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Lunes Agosto 08, 2022

Aunque faltan más de tres meses para que se posesione el Congreso y estamos en la recta final de las presidenciales, se está empezando a dar un pulso grande por quienes va a quedar en qué comisiones en el Legislativo. Pero esa negociación se va a demorar porque la conformación de la coalición mayoritaria en el Legislativo depende de los resultados en las presidenciales, una demora que le sirve a Juan Manuel Santos.

Lo que está en juego no es poco. Se va a definir a qué partidos le va a tocar las presidencias y vicepresidencias del Senado, la Cámara y las comisiones en los próximos cuatro años. También está por definirse qué congresista va a qué comisión. Como cada una se ocupa de asuntos específicos, los congresistas pueden tener preferencia de ir a alguna en la que sean más fuertes o que sean más importantes en sus regiones, el pulso no es menor. Por ejemplo, un senador con conocimientos o intereses en la salud querría estar en la comisión séptima, lo que sería un castigo para otro que quiera meterse en proyectos de hidrocarburos.

Aunque la conformación de las comisiones se define por votación en las plenarias de Senado y Cámara, lo usual es que se armen acuerdos para que los partidos queden representados equitativamente. Eso quiere decir que la coalición mayoritaria tiene la posibilidad de definir cómo quedan las comisiones y las directivas, y como las coalicciones se arman alrededor del Gobierno, éste es un actor clave en la negociación.

Por ahora Santos tiene asegurada una mayoría en las dos cámaras, porque lo apoyan tres bancadas (liberal, Cambio Radical y La U), y por eso tiene una voz fuerte a la hora de definir el reparto. Eso le da una carta de negociación frente a los congresistas mientras se cocina la negociación. Y esa carta, para una primera vuelta que no pinta fácil, podría ser una gran ayuda. Por eso, para el Gobierno sería mejor que el acuerdo se cocinara después de las elecciones.

Por ahora el Ministerio de Interior ya empezó el trabajo. Para definir cuántos integrantes le corresponden a cada partido en cada comisión, dónde dividió la cantidad de integrantes de cada comisión por los congresistas de cada partido,lo que asegura una repartición equitativa. Eso lo hizo con los datos del preconteo de la Registraduría y puede cambiar, pero muestra cómo se va a hacer la distribución.

Por ejemplo, La U se quedó con 21 de las 102 curules del Senado. Como en la Comisión Primera hay 19 senadores, a La U le corresponde casi el 21 por ciento de esa comisión, que corresponde a 4,063 integrantes. Ese cálculo se repite con cada partido y cada comisión.

Pero como la división no arroja números enteros, lo que se está negociando son los puchos. Por ejemplo en la comisión primera del Senado el Partido Conservador y el Centro Democrático tendrían derecho a 3,539 cupos cada uno, y Cambio Radical a 1,676. El cuadro del Ministerio les da respectivamente tres, tres y una curul, y los demás quedan pendientes. Y la Alianza Verde y Opción Ciudadana no alcanzan a quedar con un cupo entero en ninguna comisión, y por eso no es claro en cuáles van a tener presencia.

En total, quedan 23 cupos pendientes en el Senado y 36 en la Cámara, que son los que las bancadas van a negociar (además de las negociaciones internas de cada bancada para saber quién va a qué comisión).

Si las coalición de gobierno ya estuviera fija y Santos no necesitara tener esa carta para negociar con algunos congresistas, se podría negociar ya. Pero dado que no es claro si algunos partidos van a terminar en la Unidad Nacional o no, los pulsos internos siguen abiertos y la negociación no ha arrancado.

Como contamos en La Silla, en Opción Ciudadana la definición de quién va a negociar esas posiciones con los otros partidos es uno de los motivos del pulso interno entre quienes quieren irse con Santos y los que preferirían irse con Uribe.

Y ayer la bancada conservadora definió que sus compromisarios en el Senado son Eduardo Enríquez Maya, Juan Manuel Corzo y Nora García, y los santistas dijeron que era mejor aplazar la negociación hasta después de las presidenciales. Como la primera vuelta puede resolver el pulso entre santistas y partidarios de Martha Lucía Ramírez, según la votación que obtengan esos dos candidatos, en el conservatismo hay una tendencia para aplazarlo.

La negociación es especialmente importante para los representantes azules, porque el partido perdió diez curules en la Cámara (bajó de 37 a 27) y si se queda por fuera de la coalición mayoritaria puede perder aún más poder en la Cámara.

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Sáb, 2014-04-12 15:36
Ocultar un abstencionismo del 57%, que no es conservador, “centro democrático”, la u, cambio radical, ni medio liberal, que pone en duda la representatividad de un congreso vomitado por un aparato electoral corrupto, con ingredientes de clientelismo, gamonalismo, corrupción y represión, bajo el efecto embriagador del monopolio mediático privado, para sostener que la nación es de derecha, es una mentira o delirio. En cualquiera de los casos es una patología con pretensiones de oráculo.
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Miércoles, Marzo 23, 2016 - 11:25
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La prestigiosa revista Harper´s, en su edición de abril -la cual acaba de salir- trae un artículo demoledor para Colombia. Porque, aunque muchos ya lo sospechaban, tener la prueba fehaciente duele más.

En un artículo sobre la futilidad de la guerra contra las drogas, el periodista Dan Baum le pregunta a John Ehrlichman, el asesor de política doméstica del ex presidente de Estados Unidos Richard Nixon, sobre la guerra contra las drogas iniciada por su jefe de entonces ¿Su respuesta?

“¿Quiere saber de que se trató realmente?”... “La campaña de Nixon en 1968, y la Casa Blanca de Nixon después de eso, tenía dos enemigos: la izquierda que estaba en contra de la guerra y la gente negra ¿Entiende lo que le estoy diciendo? Sabíamos que no podíamos prohibir estar en contra de la guerra o ser negro, pero si lográbamos que el público asociara a los hippies con la marihuana y a los negros con la heroína, y luego criminalizábamos ambos fuertemente, podíamos golpear ambas comunidades. Podíamos arrestar a sus líderes, allanar sus casas, intervenir sus reuniones y estigmatizarlos noche tras noche en los noticieros de la tarde ¿Sabíamos que estabamos mintiendo acerca de las drogas? Claro que sí”.

La guerra contra las drogas - cuyas motivaciones reales conocemos ahora- le ha costado a Colombia miles de vidas, cientos de miles de millones de pesos destinados a pelearla y ha financiado a paramilitares, guerrillas y delincuentes comunes.

Solo entre entre 1994 y 2008, según el estudio realizado por el experto en drogas Daniel Mejía, la guerra contra las drogas era responsable del 25 por ciento de la tasa de homicidios.

Eso traducido en personas, significa que solo en ese período -que no incluye los finales de los ochenta y principios de los noventa, cuando más intensa fue la guerra contra las drogas- fueron asesinadas 53.200 personas. Esto sin contar las que murieron por cuenta de la guerrilla o los paramilitares. O las que pasaron su vida en la cárcel.

Ese fue el precio del cinismo de Nixon y sus asesores y de la forma como Colombia lo interiorizó.

Martes, Marzo 22, 2016 - 16:10
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El senador barranquillero de La U José David Name lanzó en las últimas horas una convocatoria para marchar este 2 de abril en contra de Electricaribe, la criticada prestadora del servicio de energía en siete de ocho departamentos caribe. Lo increíble es que ese mismo día es la marcha del uribismo en contra del Gobierno Santos, por lo que la movida de Name va a terminar ayudando a los opositores del Gobierno que dice defender.

Por los continuos cortes y problemas de voltaje, Electricaribe es una de las empresas menos queridas en la Costa, en donde sienten que Santos no ha sido capaz de meterla en cintura. Como el uribismo convocó su marcha con el lema “Yo tengo razones para decir no más ¿Cuál es tu razón?”, el llamado de Name parece ser una respuesta a los uribistas.

Evidencia de esa concidencia se puede ver ya en Twitter.

La coincidencia sorprende porque Name no es un senador cualquiera, sino de uno que acaba de ser presidente del Congreso por la coalición de Gobierno.

Por ello, ya se empiezan a despertar suspicacias, como la de un congresista importante de la Unidad Nacional que nos dijo: “No sé a qué juega Name, a lo mejor no está contento con algo en el Gobierno y esta es su forma de expresarlo”.

Consultado al respecto, Name nos dijo que no le pusiéramos “misterio” a su convocatoria, que él tiene las mejores relaciones con el Presidente y que “si no es el 2, que sea otro día, pero tenemos que protestar. Uribistas o no uribistas, estamos sufriendo con el tema eléctrico”.

No es la primera vez que Name termina de alguna manera relacionado con el uribismo. Al igual que casi toda la Unidad Nacional santista (incluyendo al Presidente) fue uribista en el pasado y en 2014, siendo presidente del Congreso, tuvo que salir a aclarar que no lo seguía siendo sino que estaba del lado del Gobierno, luego de que se hundiera un debate de control sobre parapolítica en contra del expresidente Álvaro Uribe.

Domingo, Marzo 20, 2016 - 19:23
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Aunque para la designación de los gerentes de los hospitales en el país tiene que mediar un concurso de méritos que en el papel asegure que los más idóneos son los que van a llegar a dirigirlos, varios intereses políticos ya se están moviendo detrás de esas vacantes en Santander.

Así como la familia Aguilar, con la llegada de Richard Aguilar al ‘Palacio Amarillo’ en 2012 se quedó con esos cargos en el departamento, y en el periodo de Serpa los dirigentes de los hospitales fueron cercanos al Partido Liberal, en esta ocasión la administración de Didier Tavera también estaría moviéndose para poner fichas propias en los hospitales y devolverlos a su partido.

Si bien el concurso está siendo adelantado por la Universidad de Pamplona, cinco fuentes políticas, una de las cuales ha tenido injerencia en el sector de la salud, señalaron que esa no es una prenda de transparencia para la escogencia.

“Hay maneras de influenciar ese tipo de concursos. Solo basta mirar lo que está pasando con las elecciones de contralores y personeros en muchas partes del país para darse cuenta de lo que pasa con los concursos de méritos en muchas ocasiones”, le dijo a La Silla una de esas fuentes.

Aunque la crisis de la red hospitalaria de Santander en diciembre tocó fondo en todo el departamento y hay 19 centros en riesgo financiero, así como cuatro que entraron en un plan de recuperación fiscal que busca evitar que se cierren, los intereses detrás de los hospitales siguen siendo muchos.

Por una parte, manejan multimillonarios presupuestos que pueden invertir bajo un régimen de contratación mucho más laxo y por otra tienen bajo su mando un abultado personal (que se vuelve muy útil en temporada de campaña).

Pese a que la Secretaría de Salud del departamento llegó Claudia Amaya como ficha del senador de Cambio Radical, Bernabé Celis, cuatro fuentes que se mueven en círculos políticos de Santander le dijeron a La Silla que la funcionaria se quedó sin la intervención directa en la coordinación del concurso para seleccionar a los gerentes.

El rol protagónico lo habría tomado Wilson Peña, asesor del despacho de Tavera, quien además de haber sido secretario de salud de Santander en el periodo de Horacio Serpa, está enfrentando cuestionamientos por la contratación de estudios que no sirvieron para la construcción de hospitales en el departamento cuando estaba a cargo de ese despacho.

La Silla conoció que la puja de intereses por los cargos en los hospitales ya pasó por un primer filtro.

Tres fuentes de adentro de Opción Ciudadana, le dijeron a este medio que aunque inicialmente se había planteado la posibilidad de que al grupo de Luis Alberto ‘el Tuerto’ Gil le dieran la gerencia del Hospital Universitario de Santander, ese escenario ya fue completamente descartado.

“Los liberales y específicamente Serpa cerraron todos esos espacios y los tienen completamente acaparados”, señaló una de las fuentes. Las otras dos dieron la misma versión.

Al ser consultado por La Silla, Peña negó que existieran intereses políticos en el proceso, explicó que su función para el caso del concurso es la coordinación de “algunos aspectos” (pero no precisó cuáles), y dijo que el “proceso de selección está blindado”.

Sobre su designación como asesor de Tavera y su cercanía con Serpa indicó que llegó por mérito propio al cargo y que el Senador “no tiene ningún tipo de influencia en el concurso”.

El 31 de marzo se vence el plazo para la salida de los gerentes actuales de los hospitales en todo el país; sin embargo, el concurso para esa fecha no estará completamente listo, por lo que deberán haber nombramientos provisionales

Mientras la crisis hospitalaria sigue latente y trabajadores del sector de la salud, así como estudiantes piden que se prioricen criterios técnicos para los nombramientos, los intereses políticos están llamados a tener peso decisivo en la selección de los gerentes.

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