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Lunes, Septiembre 1, 2014 - 11:15

A dos años del proceso de paz, ¿es optimista o pesimista?

Este jueves se cumplieron dos años desde que el presidente Juan Manuel Santos anunció el inicio de un proceso de negociación con las Farc. A dos años del nacimiento del proceso de paz en La Habana, ¿es usted optimista o pesimista sobre su desenlace?

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Profesor e investigador
Jue, 2014-11-13 00:26

Podemos observar dos direcciones alternativas del proceso:

(a) agotado su extremismo bélico, la negociación es ahora asunto de poder político en donde las partes, cediendo poco han logrado mucho. Hay motivos para el optimismo, porque además la negociación no confronta a un enemigo externo del proceso (estados unidos) ni a su enemigo interno (un paraestado).

(b) la segunda dirección puede ser contradictoria, pero no pesimista. E involucra a todo el país, no sólo a las Farc y al gobierno. ¿Cómo escribir una historia social con menos desigualdad económica? ¿Cómo superar definitivamente la brecha entre el campo y la ciudad? ¿Cuánto capital derivado del negocio del narcotráfico colocarán las Farc para reparar a las víctimas? ¿Con qué efectividad el estado restablecerá la tierra productiva?

En estas direcciones alternativas, las negociaciones de la Habana, superan de lejos las fracasadas experiencias del pasado


Ex viceministra de comercio exterior
Lun, 2014-09-08 11:28

Soy optimista con la negociación de la paz, porque habiendo participado en diferentes negociaciones, casi todas internacionales y en el frente del comercio,  puedo afirmar que una negociación es un proceso que toma mucho tiempo.

La experiencia también muestra que con el lanzamiento del proceso, las partes creen haber cubierto todos los temas que tendrá la agenda de la negociación, pero no es así, y por ello casi a diario, surgen imprevistos que es preciso abordar. El paso del tiempo, en este caso dos años, a mi juicio no es el detonante para perder la esperanza en la culminación de un proceso que es por esencia dificilísimo.

Soy igualmente optimista porque a pesar de los “ires y venires”, quejas y reproches, el jefe del equipo negociador designado por el gobierno de Colombia se mantiene. Este aspecto, es un logro invisible pero no por ello enormemente valioso.

Veo con esperanza la negociación, porque este proceso, si sigue la tendencia internacional y en especial los procesos que se vivieron en Europa el siglo pasado, será la base para que construir una nación un poco menos inequitativa, más tolerante y quizás más enfocada en la población y menos en el gasto militar. Soy optimista porque los países y los pueblos que lograron acuerdos de paz lo hicieron sobre la base de acuerdos básicos y que las tareas para favorecer a la población en general son los siguientes renglones de un acuerdo que aún se está escribiendo.


Director, Observatorio de Restitución de Tierras
Dom, 2014-09-07 23:19

Estos procesos siempre son muy complicados. Sin embargo, el actual tiene dos ventajas cruciales.

Primero, en efecto ha avanzado de manera significativa y sin precedentes. Segundo, opera bajo las coordenadas de un diseño cuidadoso que ha permitido a las dos partes apelar a las reglas de juego cuando hay problemas.

Sus dificultades residen no sólo en lo complejo de los temas que están en discusión sino en la capacidad de los interlocutores en la mesa de ampliar el horizonte de imaginación de los actores políticos para galvanizar el enorme apoyo que tiene la paz entre la opinión (es claro este apoyo se expresa de manera diferenciada). Con todo, el argumento más fundamental a favor de la paz negociada es que es una opción mucho mejor que las alternativas reales, no sólo por ser más rápida y civilizada, sino porque sus efectos sociales pueden ser muchísimo mejores.

A medida que nos acerquemos a la meta la oposición será más dura. Aquellos que creen que la paz está garantizada están en un error. De manera completamente impresionista, diría que estamos a un 60 por ciento del camino. Pero esto es como aprender un lenguaje de programación: se retrocede mucho más rápido y fácil de lo que se avanza.


Profesor de economía, Universidad de los Andes
Sáb, 2014-09-06 14:05

Soy optimista moderado.

Optimista por varias razones. Primero, porque nunca antes se había avanzado tanto en una agenda de negociación con la guerrilla de las Farc. Segundo, porque los avances son en temas sustantivos y no simplemente retóricos. Tercero, porque el equipo de negociador del gobierno ha hecho un trabajo muy serio y con la prudencia que requiere una negociación de esta importancia.

La parte "moderada" de mi optimismo no proviene del cinismo constante que acompaña las declaraciones de los miembros del equipo negociador de las Farc, sino de sus acciones terroristas que continúan involucrando a la población civil, los asesinatos de miembros de la fuerza pública en acciones fuera de combate y muy especialmente de las acciones violentas en las que resultan cayendo víctimas los niños.

Algunos argumentan que así se planteó el proceso (sin cese al fuego), y que por esto no deberíamos sorprendernos de este tipo de actos terroristas. Sin embargo, si las Farc tiene verdadera voluntad de llegar a un acuerdo final con el gobierno, deberían comenzar por detener por completo las acciones violentas contra la población civil y la infraestructura de las zonas más pobres del país.

Si verdaderamente ellos luchan por las clases menos favorecidas, ¿qué hacen asesinando campesinos, niños pobres y destruyendo la poca infraestructura a la que estas poblaciones pueden acceder?


Global Fellow del Centro Woodrow Wilson e investigador de la Universidad de Georgetown
Vie, 2014-09-05 20:22

Hay razones para ser optimista con este proceso, aunque por el bien del mismo son necesarias la mesura y la moderación. ¿En qué podemos basar el optimismo? En el desarrollo de un proceso que ha ido evolucionando, que camina lento pero avanza, que tiene cada vez más una cara pública y que está abriendo espacios de participación para actores claves, como lo son las víctimas.

Lo anterior con todo y la tozudez de las Farc, que continúa desarrollando acciones contra la población para mantener vigente la idea de que son capaces de hacer daño. También, a pesar de las voces recurrentes que advierten de supuestas crisis cada vez que el proceso sufre un escollo – nadie dijo que la paz era un camino recto. Y es necesario además incluir en este complejo escenario la división que hay en la élite política sobre cuál debe ser el camino a seguir – para comprobar esto sería suficiente con repasar lo ocurrido en la última elección presidencial.

Bajo este clima, razones hay para la ciudadanía se cuestione acerca del futuro del actual proceso (no hay que olvidar que 49% opina que este proceso será “infructuoso” según la última encuesta “Pulso País” de Datexco)

Dada esta realidad, la mejor manera para no caer en el pesimismo – algo que no nos cuesta mucho esfuerzo – es ser exigentes con este proceso, continuar demandando el cese de las acciones contra la población y mantener una línea clara sobre que la paz no se hará a cualquier costo pero también no perder de vista que también tendrá un precio. El ser críticos con este proceso es un derecho, pero encontrarle salidas a la confrontación armada es una obligación.


Director, Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac)
Jue, 2014-09-04 16:19

Tan optimista como que incluso si el proceso de paz se rompe, se acaba el conflicto como lo conocemos.

No sólo se ha avanzado en la agenda, llegándose a discutir los temas propios de la terminación del conflicto -cese al fuego, dejación de armas, justicia trancisional, tratamiento de víctimas, acuerdos sobre el pasado- sino que cada vez el proceso cuenta con menos oposición política y mayor apoyo de grupos de poder en la sociedad. Los canales de comunicación de la guerrilla con la sociedad están abiertos, su responsabilidad ante sus actos -del pasado y el presente- es ya una exigencia cotidiana.

Si un eventual atentado terrorista de magnitud, por ejemplo, lo descarrila al proceso, la situación del conflicto no volverá en caso alguno a ser lo mismo de antes. La derrota política de la guerrilla sería mayor.

Mejor si terminamos negociadamente el conflicto. Pero incluso si no se logra hacerlo, el conflicto será pronto cosa del pasado. Vamos dando la vuelta a la página del conflicto armado interno en Colombia.


Ex Ministro de Educación y ex candidato vicepresidencial, Centro Democrático
Jue, 2014-09-04 15:34

Soy escéptico. Con independencia de que se haya acordado conversar en medio de las balas y las bombas, que las Farc sigan haciendo terrorismo al mismo tiempo que hablan de paz en La Habana genera incredulidad y rechazo.

De otro lado, el principio de que nada está acordado hasta que todo esté acordado impide decir que ya se llegó a un acuerdo final en alguno de los puntos que se han tratado.

Finalmente, hay grandes diferencias entre el Gobierno y las Farc con respecto al estado actual de las conversaciones y la perspectiva del tiempo que se requeriría para concluirlas.

Es urgente que el país conozca la verdad de lo que está sucediendo en Cuba.


Investigador, PIK -Instituto Potsdam de Investigación en Cambio Climático (Alemania)
Jue, 2014-09-04 10:11

Si durante la negociación las Farc han tenido margen para los sinsentidos sin que eso ponga en riesgo el proceso y si el Gobierno puede empezar a dar muestras de que nada cambiará -sin efectos sobre su gobernabilidad-, entonces hay indicios de que el proceso de paz va por muy buen camino.

¡Hay muy buenas razones para ser optimistas!


Novelista
Jue, 2014-09-04 09:29

Soy optimista, pero el optimismo es el camino más largo. Creo que, luego de ver que las Farc y el gobierno no se pararon en los últimos dos años, habría que pensar que la mesa no está tan coja como parece.

Cada familia es estúpida a su manera. Y la de las Farc lo es de la peor de todas: a punta de violencia.

Pero tengo fe en el sentido del ridículo de las dos partes: si este proceso de paz llegara a fracasar, como si no pudiéramos salir del Antiguo Testamento y no hubiera llegado Skype a nuestro territorio (ni hubiera nacido James Rodriguez ni Nairo Quintana se hubiera ganado el Giro de Italia ni los homosexuales pudieran casarse ante la ley), probaríamos que lo nuestro es esperar a que se acabe el mundo.


Directora, Fondo de Promoción de la Cultura
Mié, 2014-09-03 10:12

Difícil ser optimista después de oír las declaraciones de las Farc y de saber que dentro de las personas que seleccionaron a las víctimas que han ido a Cuba hay antiguos guerrilleros, así hoy sean profesores universitarios.

Difícil ser optimista cuando los medios de comunicación nos bombardean con declaraciones de alias Popeye y lo presentan como conferencista y líder que estaría dispuesto a apoyar la reinserción.

Difícil ser optimista cuando los medios presentan a Mancuso como juez de las Farc diciendo que los perpetradores de crímenes atroces no deben ir a la cárcel.

Difícil ser optimista cuando el ex presidente Samper pretende darnos clases de ética pública cada vez que puede.

Difícil ser optimista en un subcontinente donde las dictaduras militares del siglo pasado han dado paso a dictaduras elegidas ¨democráticamente¨ que han apoyado la lucha armada o han servido de santuario a los grupos armados colombianos.

Sería más fácil ser optimista cuando los medios de comunicación sean independientes y nuestra sociedad deje de premiar al que se porta mal y se concentre en mejorar las condiciones de todas las nuevas generaciones por igual.


Ex senador y presidente, Movimiento Mira
Mar, 2014-09-02 13:58

Debemos mantener nuestros optimismo frente al proceso de paz, la esperanza de poder vivir en un país sin conflicto armado debe continuar en el corazón los colombianos. Resaltamos como prometedor, que las víctimas empiecen a ser consideradas como un actor político al que hay que escuchar y atender.

Lamentablemente esta esperanza se ha visto afectada por el uso electoral del proceso de paz, los constantes ataques de las FARC contra la fuerza pública y la falta de transparencia de la información sobre las concesiones que el gobierno esta planteando para obtener la paz. Dos años después de iniciado el proceso, a los colombianos no nos queda más que seguir a ciegas las promesas de La Habana.


Concejal de Bogotá, Alianza Verde
Mar, 2014-09-02 11:55

Hay suficientes indicios para creer que la firma de un acuerdo de paz entre el Estado colombiano y las Farc es irreversible.

El cara a cara entre delegados guerrilleros y las víctimas a instancias de la Mesa de La Habana, la presencia de militares activos para discutir asuntos relacionados con el cese al fuego bilateral y definitivo y la desmovilización, la instalación de la Comisión Histórica, así como los acuerdo logrados en tres de los cinco puntos, indican que la voluntad de las partes viene tomando cuerpo en los términos de un arreglo para poner fin a este largo, doloroso, complejo y degradado conflicto.

Sin ingenuidad, pero también sin fatalismos, hay razones para ser optimistas.


Gerente de Cifras y Conceptos y ex director del Dane
Mar, 2014-09-02 10:46

Soy optimista: el proceso tiene avances, lo que se ha acordado y publicado me parece razonable.

Quedan temas difíciles y el logro final de los acuerdos no será fácil pero me parece que las cosas van bien.

Mi preocupación son los tiempos, pues mayores demoras disminuirían las probabilidades de una aprobación por parte de la ciudadanía.


Vice Presidenta de Estrategia y Relaciones Externas, Womens' Link Worldwide
Mar, 2014-09-02 07:24

A dos años de iniciadas las negociaciones con las Farc está claro que el país está teniendo dos procesos de paz paralelos: el que tiene lugar en La Habana y el que ocurre semanalmente en los corredores de las redes sociales.

En los dos existen ideas enfrentadas sobre el país que queremos tener: ¿con la guerrilla trasladando su lucha a la política? ¿con parejas del mismo sexo teniendo el derecho a crear familias en igualdad plena de condiciones a las parejas heterosexuales? ¿con justicia social para los campesinos? ¿con igualdad moral para las mujeres? ¿con participación de los militares? ¿con el derecho a censurar vaginas? ¿con referendo o sin referendo?

Los dos procesos sólo van a avanzar si la ciudadanía supera la tentación de defender su posición destruyendo la del otro y empieza a proponer escenarios donde esos dos países (¿o cuatro?) puedan caber en un mismo concepto.


Director y fundador de la Fundación Gaia Amazonas
Lun, 2014-09-01 19:46

Yo me siento optimista. Veo muy difícil los últimos puntos -la entrega de las armas, los espacios de participación política, las víctimas- pero yo creo que hemos avanzado muchísimo y estamos caminando en buena dirección.

Y también soy optimista porque ser pesimista no es ninguna solución. Si no es por aquí, ¿entonces por dónde? ¿Podemos seguir indefinidamente dándonos plomo?


Ex Ministra de Salud y ex SuperBancaria
Lun, 2014-09-01 19:16

"Pesimista es un optimista bien informado".

Yo no tengo suficiente información para ser pesimista, pero la poca que tengo, no me permite ser optimista.


Ex Ministro de Gobierno y de Comunicaciones
Lun, 2014-09-01 18:40

El presidente Santos le informó a la Asamblea general de Naciones Unidas en septiembre de 2012 que el proceso ya llevaba dos años. O sea que ya se cumplen cuatro años.

Más que optimistas o pesimistas hay que tener presente las sabias palabras de Fidel Castro al respecto.

Así le habló al presidente Andrés Pastrana: "le voy a dar tres consejos muy importantes para que tenga éxito en el proceso de paz", le dijo. "¿Cuáles son?, preguntó Pastrana. "Muy fácil", dijo Castro: "paciencia, paciencia  y... cuando se le agote ésta, ¡más paciencia!".


Historiador y profesor-investigador en El Colegio de México
Lun, 2014-09-01 17:30

He sido abiertamente optimista desde el anuncio del proceso con las Farc por muchas razones: externamente al proceso, no hay tercero interesado capaz de descarrilarlo. Washington torpedeó varios procesos anteriores y encontró apoyos en sectores militares, empresariales, partidistas, pero ahora apoya. La única fuerza externa al proceso que se opone abiertamente es el uribismo que no tienen capacidad de descarrilarlo, aunque sí de torpedearlo, frenarlo, desprestigiarlo.

Internamente el proceso me ha parecido que es serio por: (a) el método: nada está acordado hasta que todo esté acordado; (b) la probada competencia de los equipos negociadores y el buen trabajo de socialización que han hecho en el interior de cada equipo. Ahí me parece muy importante la rotación de comandantes medios de las guerrillas en la mesa de La Habana; (c) los puntos de la agenda –con los salvamentos que son esperables- se van despejando y es evidente el avance; (d) Las Farc renunciaron a una agenda maximalista lo que muestra su decisión de negociar en serio y el gobierno entiende que es mejor negociar que seguir una guerra sin fin.

Es obvio que negociar en medio de la guerra le da munición a los enemigos del proceso, pero -considerados los fracasos en “verificar el cese al fuego”- fue un principio realista y bueno para el gobierno que ahora no está a la defensiva en el campo de batalla, como en la época del Caguán. Oponiéndose tozudamente, Uribe renunció a que se le reconozca el papel en debilitar militarmente a las Farc.

Es obvio que el proceso mismo se desarrolla en medio de altibajos, magnificados por el amarillismo periodístico y la falta de sindéresis y oportunismo rampante de mucho comentarista. Y para ser justos, sobra desmesura en mucha declaración de lado y lado, particularmente del lado débil, como es obvio, que, son las Farc.

Pienso que el gobierno debe formar pronto la mesa aparte con el ELN. Finalmente es bueno recordar que el acuerdo con las guerrillas, cuando se alcance, será un gran paso hacia la paz, pero no la paz misma.


Ex director del Das
Lun, 2014-09-01 15:15

A pesar de las declaraciones contradictorias y provocadoras de las Farc de hoy lunes, según las cuales todavía no está cerca la paz, sigo siendo optimista, porque en esta ocasión se ha llegado al punto en el que ahora nos encontramos.

Nunca antes se había legado tan lejos. Hay que persistir en que se le ponga fin al conflicto armado de la única manera posible: dialogando y negociando. Los puntos sobre los que de una u otra manera se ha logrado acuerdos, indican que sí es posible la solución negociada.

Aunque falte mucho por discutir, ya se empezó y no puede desandarse lo andado. Lo otro es insistir en una guerra inútil que en 60 años no ha dejado vencedores ni vencidos.


Ex viceministro de Defensa y ex director del Centro Democrático
Lun, 2014-09-01 14:10

El proceso ha sido útil para que el Gobierno y las Farc logren sus propósitos políticos, pero no para que los ciudadanos vivamos mejor.

Los colombianos quedamos atrapados entre los anuncios del gobierno y la violencia de las Farc.

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