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Jueves Diciembre 02, 2021

 

En la foto, el Presidente Juan Manuel Santos presenta a Juan Carlos Esguerra como ministro de Justicia.

Foto: Presidencia de la República.

 

 

Esta mañana el presidente Juan Manuel Santos presentó a Juan Carlos Esguerra Portocarrero como el nuevo
Ministro de Justicia. Lo hizo antes de entrar a una reunión con los presidentes de las Altas Cortes para tratar la reforma a la justicia, a la que entró acompañado de Esguerra. Y es que Esguerra tendrá que enfrentar el desafío de sacar adelante esa reforma, además de liderar el renacimiento del Ministerio de Justicia y la reglamentación de la Ley de Víctimas. Son tres retos importantes, que posiblemente marcarán el segundo año del gobierno Santos.

Esguerra sólo podrá ser nombrado ministro cuando se cree el Ministerio de Justicia, lo que debería tomar unas semanas más, pues el Congreso aprobó en mayo las facultades extraordinarias para crear los nuevos ministerios pero el gobierno todavía está preparando el decreto que lo reglamenta. Sin embargo, desde hoy Esguerra empezará a trabajar (sin sueldo y sin oficina).

A menos de dos semanas del inicio de una nueva legislatura en el Congreso, la presentación de Esguerra es una señal del interés del Gobierno en impulsar la reforma a la justicia. Pero también es una nueva señal de que Santos quiere tener un gabinete de talante liberal y que, más que responder a cuotas políticas, sean personas que él conozca bien. Y de ñapa, es alguien que marcó distancias con el ex presidente Uribe cuando formó parte del grupo de notables que se opuso a la segunda reelección a través de la Alianza Ciudadana por la Democracia.

Aunque Esguerra fue constituyente por el Movimiento de Salvación Nacional de Álvaro Gómez, es de extracción liberal, fue Ministro de Defensa y Embajador en Estados Unidos del gobierno Samper. “Toda mi vida he sido liberal”, le dijo a La Silla Vacía. Además, Esguerra formó parte del equipo programático de Santos.

El Ministro de Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras, ha liderado los asuntos de justicia en el gobierno. 

La Corte Constitucional ha defendido la tutela contra sentencias. La reforma a la justicia pone esta posibilidad en entredicho.

El Consejo Superior de la Judicatura está en la cuerda floja. Aunque aún no ha perdido la batalla por sobrevivir, todos los interesados parecen estar de acuerdo en que es necesario eliminarlo.

A recuperar el liderazgo del Gobierno

Precisamente una de las propuestas de Santos en su campaña fue resucitar el Ministerio de Justicia, para crear un interlocutor entre las Altas Cortes y el gobierno y tener un responsable claro de defender al Estado de los procesos judiciales en su contra.

La necesidad del Ministerio de Justicia ha sido reclamada por casi todos los observadores, como la Corporación Excelencia en la Justicia o DeJuSticia, por lo que también crea grandes expectativas.

Esguerra tendrá que enfrentarlas y, para ello, su primer desafío es trascender las exigencias administrativas que exige crear un nuevo ministerio (desde contratar personas hasta conseguir computadores) y lograr darle el impulso inicial a las políticas de justicia.

Su otro gran reto es recuperar el liderazgo del Gobierno en el tema de justicia, con la limitación de que el grueso del presupuesto y de los proyectos para la justicia ya fueron definidos por el Plan Sectorial para el Desarrollo de la Rama Judicial, que administra el Consejo Superior de la Judicatura. Y que, dada la autonomía de la Rama Judicial, el margen de maniobra de un Ministro es menor.

La gran pregunta es si Esguerra es el hombre para ese desafío.

 

Esguerra en el ministerio

En su edición de ayer, El Espectador publicó el organigrama que ha preparado el Gobierno para el nuevo Ministerio. Según esa información, Esguerra va a tener que gerenciar dos frentes esenciales.

El primero es el de la eficiencia de la justicia. Es decir, Esguerra será el responsable, en el Gobierno, de encontrar soluciones para conseguir una justicia más rápida y confiable, lo que quiere decir que deberá enfrentar batallas como la del futuro de la administración de la rama judicial (¿se debe eliminar el polémico Consejo Superior de la Judicatura, como quiere Germán Vargas Lleras?), y será el interlocutor entre los jueces y el Gobierno para discusiones como la del presupuesto de la rama judicial.

Esguerra tiene dos experiencias que seguramente le resultarán útiles para sortear estos problemas. Como Ministro de Defensa, en buena medida su labor fue la de servir de intermediario entre los militares y el gobierno y el Congreso. Ahora deberá hacer lo mismo pero frente a los jueces.

Además, conoce bien el funcionamiento de la rama judicial, como conjuez de la Corte Constitucional y del Consejo de Estado, como litigante y como hijo de un ex presidente de la Corte Suprema de Justicia. Su punto débil es que tiene un perfil más de jurista que de gerente. Y en este frente se necesita mucha capacidad de gestión para estar al mismo tiempo pendiente de las dificultades que enfrentan las casas de justicia y de que no le metan un gol con el contrato de suministro de salud en las cárceles.

El otro gran frente es el de política criminal y penitenciaria, donde Esguerra estará a cargo de las cárceles, del marco jurídico de procesos como el de Justicia y Paz y de la política contra las drogas si desaparece la Dirección Nacional de Estupefacientes y finalmente se lleva a cabo lo que el Gobierno tiene en mente. 

En estos asuntos, el eje se va a desplazar de un poderoso Ministerio del Interior a un Ministerio de Justicia. El principal reto en este aspecto es que Esguerra pueda diseñar y ejecutar políticas para resolver problemas tan diversos como el hacinamiento carcelario, la falta de avances en Justicia y Paz (que no imputen a los paramilitares procesados es un problema de la Fiscalía, pero la solución a este problema será del Ministro) o la cooperación judicial con otros gobiernos para la lucha contra el narcotráfico.

Todos estos objetivos puntuales apuntan al desafío más amplio que enfrentará Esguerra: asumir el liderazgo en materia de justicia. El Ministro será el encargado de que el Gobierno pueda incidir en la decisión de entidades independientes, como la Fiscalía y la Rama Judicial. Esa necesidad de coordinación y persuasión es uno de los talones de Aquiles de la política de justicia y el reto fundamental de Esquerra.

Acá Esguerra tiene varias ventajas. Su alto perfil es ideal para que su voz sea reconocida y tenida en cuenta por las otras entidades. Su independencia política, que hace que no le deba su cargo a ningún grupo político, le permite asumir libremente posiciones. Y el hecho de que no esté construyendo una carrera política sino, más bien, cosechando los frutos de su trayectoria profesional, indica que puede dar peleas sin hacer cálculos políticos. Gente que lo conoce consultada por La Silla Vacía dijo que tiene el carácter para hacerlo. La reforma a la justicia será su primera gran prueba.

La reforma a la justicia

 

Mientras que casi todos los observadores están de acuerdo con la creación del Ministerio de Justicia, la reforma ha suscitado varios debates porque, por lo menos, el primer proyecto estaba centrado exclusivamente en una nueva repartición de poder entre las cortes y hay un gran desacuerdo entre ellas.

El primer debate de la reforma, que quizás es el que más ha mojado prensa, es el de la tutela contra sentencias. La designación de Esguerra es especialmente interesante en este punto, porque fue su proyecto para crear la tutela el que a la larga quedó consagrado en la Constitución. Y en ese proyecto se establecía explícitamente que la tutela no cabía contra sentencias judiciales. A la postre ese párrafo no quedó incluído porque para los constituyentes era obvio que las sentencias no eran tutelables.

En los términos del debate actual esa posición es más conservadora que la del Ministro del Interior y de Justicia, Germán Vargas Lleras. Hace pocos días, Vargas propuso un mecanismo intermedio: que la tutela sí proceda contra sentencias, pero no contra decisiones de jueces de mayor jerarquía. Con esa solución, un juez civil de un municipio no podría tumbar, vía tutela, una sentencia de la Corte Suprema de Justicia. Aunque esto deja sin resolver el principal problema y es si la Corte Constitucional sí puede.

Algo similar ocurre con la posición ortodoxa de Esguerra frente a la posibilidad de que los fallos judiciales puedan tener efectos económicos. Esguerra ha defendido la idea de que el juez no puede dar órdenes que impliquen gasto, como la macro tutela de salud o la de desplazados. 

El segundo punto a debatir es el de la administración de la Rama Judicial. Aunque los días del Consejo Superior de la Judicatura parecen estar contados, si se mantiene la reforma del Gobierno, lo que no es claro aún es qué mecanismo se va a crear para reemplazarlo. Esguerra tendrá a su cargo la discusión de qué instituciones se necesitan para administrar la Rama y vigilar a los abogados. Para ello, su prestigio de jurista y su indepedencia política son activos a su favor.

Más allá de estos dos temas que están ‘fijos’ en la reforma, quedan muchas otras preguntas abiertas, sobre todo cómo garantizarle al ciudadano un mayor acceso a la justicia.

En última instancia, Esguerra tiene el reconocimiento necesario para que el bautizo del Ministerio de Justicia no pase desapercibido. Su trayectoria como abogado y académico asegura el alto perfil del Ministerio. El nombramiento de sus dos viceministros será clave para que refuercen el lado gerencial de su gestión.

 

 

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Juan Carlos Esguerra, nuevo MinJusticia

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Mié, 2011-07-13 11:35

Apreciados lectores de la Silla Vacía:

Hace una tres semanas en Hora 20, programa de Néstor Morales, en Caracol radio, como panelistas estaban el nuevo ministro de Justicia, los uribistas recalcitrantes Nicolás Uribe y Rafael Nieto, el otro panelista era el compañero Aurelio Suárez Montoya, de Salvación Agropecuaria y un hombre impoluto de reconocida trayectoria.

El tema: LA TERNA PARA ELEGIR REEMPLAZO DE SAMUEL MORENO ROJAS.

Los juicios calumniosos de los uribistas fueron la nota predominante del panel.

El único de ellos ponderado fue precisamente, aparte de Aurelio, el hoy ministro electo de quien hacemos referencia, al desnudar el cinismo y mala intención de los uribistas, asunto que los grandes medios, salvo la SILLA VACÍA Y OTROS POCOS, ratifican a diario para criminalizar al PDA y sacarnos de la real "OPOSICIÓN AL GOBIERNO DE SANTOS, COMO UNA PROYECCIÓN DEL GOBIERNO PUTREFACTO DE ÁLVARO URIBE VÉLEZ.

Cordialmente,

El Maestro.

Mar, 2011-07-12 21:50

La esperanza con el Dr. Juan Carlos Esguerra es que haga una buena politica, no politiqueria, sino, desarrolle el tema de la POLITICA CRIMINAL del ESTADO, aunque a las Altas Cortes y Altos Dignatarios se les haga incomodo.

Muy interesante puede ser ver al Congreso haciendo control politico sobre POLITICA CRIMINAL del ESTADO y haciendo que quien se gana los sueldazos de Mindefensa con sus cuatro comandantes de fuerza; Director de Fiscalia, Presidentes de Altas Cortes junto con el Minjusticia, Director del Das, junto con Gobernadores y Alcaldes de acuerdo a la Region, respondan por una POLITICA CRIMINAL del ESTADO.

Si para eso se creo el MINJUSTICIA bien venido sea, si fue para viabilizar y/o bendecir los "---" que tanto piden y añoran estos ilustres personajes, se convierte en un desperdicio tanto esfuerzo del ciudadano comun.

Lun, 2011-07-11 17:18

Presuponíamos que la Corte Suprema de Justicia en aquel momento lo iba a escoger como FISCAL GENERAL DE LA NACIÓN. No fue así. Hoy lo selecciona el Presidente SANTOS como Titular del dentro de poco resucitado Ministerio de Justicia. Él reune los méritos que se requieren para desempeñar ese importante cargo de 2º. nivel en la Rama Ejecutiva del Poder Público. A nivel de la opinión pública la ímagen que proyecta es la de un hombre severo y de moral y ética compacta; el no ser fiel de manera seca a ningún partido lo podría hacer ver como un hombre no comprometido con ninguna ideología o rodante según las conveniencias políticas coyunturales. Y el haber sido Ministro de SAMPER tal vez opacó su gestión al frente del Ministerio de Defensa Nacional como para haber proyectado una línea o un singular perfil de gestión administrativa. En el contexto de la Unidad Nacional de SANTOS tendrá la oportunidad para demostrar sus capacidades, ojalá para combatir la corrupción que es algo apremiante hoy.

Lun, 2011-07-11 16:22

Aunque nadie es monedita de oro, Juan Carlos Esguerra es un tipo que, por sus bondades como persona y como jurista, cae bien en todas partes. Decente, moderado, poco amigo de los escándalos, se perfila como un Ministro frío, que puede darnos una respuesta positiva, particularmente en el tema de cárceles...

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