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Domingo Agosto 14, 2022

Al final del Gobierno de Uribe había expectativa sobre si el Presidente Juan Manuel Santos continuaría con los consejos comunitarios que había instaurado su antecesor o no. Esas reuniones sabatinas eran fuertemente criticadas por un conjunto de razones que iban desde la desinstitucionalización, hasta la arbitrariedad, pasando por la microgerencia.

Pero más allá de las críticas casi todos reconocían que habían sido un instrumento muy efectivo de Uribe para mantener comunicación con la gente y que buena parte del apoyo a su gestión provenía de ese encuentro semanal, que además, era visto por miles de personas a través de la televisión.

Los consejos comunitarios tenían un libreto estudiado al detalle, pero parecían espontáneos. La puesta en escena “parecía de verdad”. El protagonista desarrollaba sus mejores dotes. Alardeaba del conocimiento de los caminos de Colombia. Recibía llamadas y las ponía en altavoz en el micrófono. Se ponía del lado de la gente y regañaba a los Ministros. Tomaba decisiones que no le correspondían. Es histórica aquella en Buenaventura en la que “ordenó” una detención a un secretario municipal. Durante siete horas cansaba a todos para demostrar su capacidad de trabajo. Prometía cosas. Llamaba para que resolvieran, en fin.

Los consejos comunitarios le permitieron a Uribe construir una imagen de trabajador, conocedor, ejecutivo, sensible a los problemas de la gente. También de arbitrario, de poco respetuoso con la institucionalidad. La mayoría de la gente valoraba más lo primero que lo que criticaba lo segundo, que de paso en ciertos sectores le reforzaba la imagen de “hombre de carácter” y que “ponía la cara”.

Santos cambió los consejos comunitarios por unos desabridos Acuerdos para la Prosperidad, que pocos podrían definir qué son y para qué sirven, que le dan una imagen de hombre distante al que es difícil de acceder y de poco ejecutivo. La puesta en escena de las reuniones sabatinas del Presidente no parecen de verdad. Cuando el Presidente se levanta con la Ministra de Educación a entregar unos pocos libros, que acompañan con algunos besos, a una fila de niños que pasan juiciosa y ordenadamente por el escenario, los actores no se sienten espontáneos. No parece que la escena aporte a la imagen de un Presidente bondadoso.

El libreto es aburrido y aunque no conozco mediciones, no resulta difícil suponer que el rating de los programas de Uribe eran muy superiores a los de Santos. El Presidente cuenta qué hizo durante la semana y deja alguna noticia, que es lo que se registra en los medios: mataron un guerrillero importante dentro de la estructura de las Farc, van a cambiar un Ministro, etc. Después unas personas leen unas actas de unas reuniones inocuas que se hicieron el día anterior, que resultan largas y con poca sustancia.

Cuando el gobierno toma medidas para preservar la imagen presidencial, valdría la pena que revisara con sentido autocrítico esas reuniones sabatinas.

Los Acuerdos para la Prosperidad son tan aburridos como los videos de la Urna de cristal que nos exhiben con frecuencia en los horarios triple A de la televisión. Ambos programas forman parte de la misma estrategia, la que Santos anunció unos días antes de su posesión, ante las preguntas de la suerte de los consejos comunitarios

"Me han preguntado mucho por esto, pero si de mantener la democracia participativa se trata, así lo vamos a hacer" y agregó que se modernizará la Presidencia de la República de manos de la utilización de la tecnología.

El esquema que adoptó Santos pretendía ser “más técnico, un diálogo mucho más productivo, muy seguramente, un diálogo ordenado, un diálogo con un norte claro, que va a estar en el Plan de Desarrollo Departamental y en los Planes Regionales de Competitividad”, según dijo Miguel Peñaloza, un funcionario gris que coordina los acuerdos y que paradójicamente también coordinaba los consejos comunitarios de Uribe, que según esta declaración, e interpretando “a contrario sensu” como diría un abogado le parecían sin norte, improductivos y poco técnicos.

Los Acuerdos para la Prosperidad suelen ser impertinentes. Los temas son escogidos por la Presidencia sin consultar con las regiones en las que se realizan y en muchos de los casos resultan ser de temas que en ese sitio y en ese momento no le importan a la gente. En esas reuniones poco se decide, la prueba está en la conclusiones que se publican en las que una buena parte son recomendaciones para que una entidad estudie una petición o se haga una reunión más adelante para algún tema.

Estas reuniones de los sábados son relevantes en estos días por dos razones, una porque hay inquietud por un posible deterioro de la imagen presidencial. Aunque se publicaron unas nuevas encuestas que desmienten otras que registraban una disminución en el apoyo ciudadano a la gestión gubernamental y a la favorabilidad del Presidente, lo cierto es que especialmente en unos sectores de la población ese apoyo no es tan fuerte como antes y si los acuerdos para la prosperidad son el principal canal de comunicación del Presidente con los ciudadanos, pues hay que mirar ahí.

La segunda razón es porque se rumora insistentemente que Miguel Peñaloza, el que se inventó este método, el que dirigía los consejos comunitarios de Uribe que después le parecieron antitécnicos, podría ser nombrado ministro de Transporte. Además de que sería lamentable que un Ministro que ha dado todas las peleas que había que dar se retire del ministerio, es preocupante pensar que quien lo sustituya sea alguien responsable del programa que se ha constituido en la mayor debilidad del actual gobierno.

Como si fuera un augurio, el Presidente Santos en una entrevista que concedió a la cadena radial Caracol antes de posesionarse advirtió dos peligros de los que no parece estar cuidandose bien: “uno puede caer en manos de una guardia pretoriana –dijo Santos–, hay que mantener canales con otras personas que le digan a uno la verdad, porque un mandatario no puede perder su polo a tierra”, y dos años antes de anunciar que regalaría un millón de viviendas había dicho: “No quiero generar demasiadas expectativas, sólo espero que, después de cuatro años, me recuerden como un buen Presidente”.

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Dom, 2012-05-06 10:05

Me suena a la misma retorica de petro http://www.youtube.com/watch?v=gqRVHsZgbF4 entregarle el control del metro a transmilleno S.A que diferencia hay entre petro-asprilla y peñalosa-riveros??

Sáb, 2012-05-05 13:17

La prosperidad de este señor pasa por la minería, ¿cierto?
Bueno, el día de hoy les traje la belleza de futuro que le espera a las mujeres de este país si continuamos con esta pendejada de creernos mejores porque compramos BlackBerrys.

http://www.unwatchable.cc/

Atención a la pestaña que dice The Film, por favor. Que esto pasa, recontrapasa.

Humo y espejos gente. Puro humos y espejos.

Sáb, 2012-05-05 12:11

Los Acuerdos para la Prosperidad del Presidente SANTOS son una réplica desinflada de los Consejos Comunitarios del entonces Presidente URIBE. SANTOS tomó el formato porque de entrada no quería diferenciarse del estilo de Gobierno del ex-mandatario paisa.

Sáb, 2012-05-05 08:29

eso de consejo comunitario ,no tiene nada,esa es la reparticiñade los biebnes de loa colombianos,

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