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Viernes Diciembre 03, 2021

Jaime Ardila empezó su vida política militando en el moviliento de Horacio Serpa, el Fila. Pero en 1990 le dio la espalda y se acercó al grupo liderado por el ex Contralor Rodolfo González. Diego Otero, su compañero en carogs de dirección de Uniciencia Bucaramanga, es cercano a Serpa y los dos estuvieron en la comisión de empalme del actual Gobernador de Santander en 2007.

El martes el Consejo de Estado, en sala plena, designó a Jaime Raúl Ardila Barrera como Auditor General de la República. ¿Su carta de presentación? Ser un político.

Durante los próximos dos años, Ardila tendrá que vigilar a las contralorías, entidades clave en medio de los escándalos de corrupción que se destapan todos los días.

Aunque es un cargo de relativo bajo perfil, tiene un presupuesto de más de 16 mil millones y siete oficinas seccionales por lo que su poder político no es despreciable. Además, puede servir de contrapeso a los contralores que, como lo ha demostrado Sandra Morelli, tienen un poder inmenso.

En este caso, según El Espectador, Ardila cuenta con el apoyo de su futura auditada, la Contralora General, y con el del auditor actual Iván Darío Gómez Lee y de su coterráneo, el Procurador Alejandro Ordóñez.

Lo más interesante es que, en este momento, su hoja de vida estaba cursando tres procesos distintos ante las tres Altas Cortes, para llenar tres vacantes en altas entidades del Estado, que requieren tres perfiles diferentes. 

En 2009, estuvo en la lista de candidatos que el Consejo Superior de la Judicatura le presentó al Consejo de Estado para la Sección Tercera; actualmente, la había presentado al mismo Consejo Superior para una vacante en la Sección Quinta del Consejo de Estado; y se la había presentado a la Corte Constitucional para ser magistrado de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura. Y en todos esos proceso quedó en las listas cortas, es decir, pasó la primera selección.

Habiendo conseguido finalmente este puesto, Ardila regresa a la política. Ahora tendrá que vigilar los procesos de control fiscal en el país, asegurarse de que las 63 contralorías (la nacional, 31 contralorías departamentales, las cuatro distritales y las 25 municipales) hagan bien su labor de evitar actos de corrupción y cerciorarse del buen manejo de los dineros públicos. Y, por primera vez, tiene un cargo afuera de su departamento.

 

De la política a la educación

El precandidato conservador al concejo de Bucaramanga, Germán Torres Prieto, es cofundador de Uniciencia con Jaime Ardila. Fue rector y actualmente es vicerrector académico de la universidad.
 

 

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Ardila nació en San Gil, Santander. Es abogado de la Universidad Autónoma de Bucaramanga con dos especializaciones en derecho, una en Derecho Público del Externado y otra en Derecho Administrativo de la Santo Tomás, y otra en docencia universitaria de la Universidad Cooperativa. Y, además, es administrador de empresas y negocios internacionales de la Corporación Universitaria Remington.

Ardila empezó su vida política cuando estudiaba derecho en la Universidad. En ese entonces, entró al Frente de Izquierda Liberal Auténtico (Fila), el movimiento liberal liderado por Horacio Serpa en Santander. Junto con el ahora condenado Ramón Ballesteros y con el actual director de Fiscalías en San Gil Germán Ordóñez Plata, entre otros jóvenes, era parte del círculo cercano al ex vicepresidente de Ernesto Samper.

En 1990, cuando estrenaba su primer cargo, Ardila protagonizó una sonada movida. Elegido diputado como parte del Fila, cuando se instaló la Asamblea en octubre, se separó de sus colegas de movimiento y se alineó con los de otro grupo liberal, la llamada Confederación Liberal cuyo jefe era Rodolfo González. Con ese cambio repentino obtuvo la vicepresidencia de la Asamblea, pero comenzó su alejamiento de Serpa.

Dos años después, salió de la Asamblea, y pasó a convertirse en secretario jurídico del primer gobernador elegido popularmente, Juan Carlos Duarte, quien había sido elegido con el apoyo de la Confederación Liberal y de otros grupos no liberales. En 1993 Ardila fue nombrado director del Instituto Financiero para el Desarrollo de Santander (Idesan) y, en 1997, secretario de gobierno de la Alcaldía de Bucaramanga. Hasta ese momento su vida profesional estaba centrada en cargos públicos.

Pero tuvo un cambio, por motivos que La Silla Vacía no conoce. Junto con algunos socios, pero como cabeza visible del grupo, en 2002 invirtió en una pequeña institución de educación técnica, la Corporación Interamericana de Educación Superior (Corpocides), que ha crecido con el tiempo y tiene sedes en otras ciudades del departamento, como San Gil y Barbosa.

Hacia el mismo momento, junto con otros amigos como Germán Torres (actual precandidato conservador al Concejo de Bucaramanga), Diego Otero Prada y Quintín Herrera, fundó la sede de la Corporación Universitaria de Ciencia y Desarrollo extensión Bucaramanga. Unicencia ya existía hace algunos años, en Bogotá y Cali; Ardila y sus amigos obtuvieron el derecho de conseguir una sede en Bucaramanga.

Con esa presencia en dos entidades de educación superior, Ardila se convirtió en un educador para sus amigos, y en un negociante de la educación, para sus detractores. Ardila ha sido rector de las dos instituciones y rector de derecho en Uniciencia, que tiene programas nocturnos y otros especialmente dirigidos para que profesionales de otras áreas obtegan un segundo título de abogado. Entre quienes han estado en ese programa se incluyen el ex jefe de Convergencia Ciudadana Luis Alberto Gil e Iván Moreno, ambos investigados por la justicia, y Mauricio Mejía, precandidato a la alcaldía de Bucaramanga, ex gerente del Acueducto.

Una de las pruebas que presentan sus detractores para decir que es un mercader de la educación es la carta de bienvenida de 2010 a sus estudiantes, que aún está montada en la página web de Uniciencia Bucaramanga. En esa carta ofrece a sus alumnos un bono de 100 mil pesos por cada estudiante nuevo que ellos llevaran a la Universidad para matricularse. Y, si eran varios los nuevos matriculados, quien los llevara podría ganar “ipod’s, palm’s y computadores portátiles”.

De vuelta al sector público

Mientras seguía con su trabajo en el sector educativo, Ardila no se distanció totalmente de la política. Por ejemplo, fue uno de los miembros del comité ejecutivo de empalme de Serpa cuando iba a recibir la gobernación, en 2007.

Además, la política está en su familia. Su primo Jaime Durán Barrera es un político liberal y desde 2006 está en el Senado. Y el hermano de Jaime, Ricardo Durán, quien murió hace dos meses, era alcalde de San Gil.

Según Kien y Ke, para la Auditoría Ardila estaba moviendo a políticos liberales y santandereanos para que le hicieran lobby en el Consejo de Estado. Si lo hicieron, fue efecti

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Dom, 2011-05-15 22:18

Ojalá que el doctor Jaime Ardila Barrera, cambie de mobiliario, no vaya a ser que se unte de lo que dejó Moralesrussi.

Jue, 2011-05-12 08:53

A los que le dieron el voto les dejará pasar algunas "cosillas" para que se enriquezcan mas jejejeje

Jue, 2011-05-12 08:51

Hummmmmmmmmmmm ese man esta untado de corrupcion Imaginense sus alumnos Ivan Moreno, Luis Alberto Gil y Mauricio Mejia, conocidos por sus grandes dotes de ratas asquerosas

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