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Martes Noviembre 29, 2022

 

 

La Silla Vacía siguió a un político, que no tendrá nombre, porque este artículo no es sobre él, sino sobre cómo se reproduce la política en las elecciones locales. Este congresista es solo el recipiente. Uno de los buenos, quizás de los mejores, pero esencialmente como los otros.Uno puede decir lo que quiera en Bogotá pero la política, la verdadera política electoral, no se hace en el altiplano, se hace en la tierra caliente que constituye la mayor parte de Colombia. Es en los pueblos, al calor de una banda desafinada, de carne adobada con achiote, de mazorcas asadas, de aguardiente y de cerveza Póker, donde se define la representación política, el ADN de eso que llamamos democracia.

En la legislatura anterior logró meter algunos artículos fundamentales en algunas leyes que le traerán beneficios económicos concretos a segmentos vulnerables de la población, aunque ningún medio escribió nunca sobre ellos. Pero aprobar leyes es solo una fracción de lo que hace. El resto del tiempo ‘hace’ política.

En este fin de semana, como todos, este congresista salió de campaña porque, aunque no está aspirando a ningún cargo (ya está en el Congreso), ésta también es su campaña. Su reelección depende en gran parte de lo que le suceda a ‘sus’ alcaldes. Son suyos en el sentido que le deben un favor (el puesto) y en política nada es más confiable que alguien que debe favores.

Alguien decía en la campaña de hace un año que el problema de Mockus era que no era confiable porque no le debía favores a nadie. “En la política lo que importan son los amigos”, dice el político, y la mejor forma de hacerlos o por lo menos de conservarlos, es haciendo favores.

¿Qué tipo de favores hace este congresista? Muchos. Los más frecuentes (y baratos) son los de intermediación. Llamar al Ministro para recordarle o convencerlo que tal carretera es una prioridad; garantizar que tal municipio quede incluido en el plan de aguas; recomendar al hijo de no sé quién para tal puesto; conseguir que la EPS pública atienda a tal paciente.

Hay otros favores más costosos que no son solo apreciados, sino esperados. En estas elecciones, por ejemplo, sus alcaldes esperan que él los ayude a financiar su campaña. Y él lo hace. No necesariamente porque los aprecie mucho, o piense que serían los mejores representantes de su pueblo. Lo hace porque es una forma más barata de financiar su reelección. Es como un pago anticipado con descuento.

Él, que no es todavía un cacique, pero seguramente llegará a serlo, calcula que reelegirse le puede costar entre 1.500 y 2.000 millones de pesos y que le costaría 4 ó 5 mil millones si no tuviera estructura política. (Todos sabemos que los topes son un chiste). Pero él es respetuoso de la ley y los topes para una campaña al Senado fueron de 531 millones el año pasado. Por eso hay que maximizar la inversión antes de que comiencen a operar los límites legales y ninguna mejor que tener alcaldes ‘propios’. Darle entre tres y cinco millones de pesos a cada uno de los diez alcaldes garantiza su lealtad (y entre dos mil y cuatro mil votos cada uno, dependiendo del municipio) y sobre todo que no se la deban a alguien más.

Este político teme que su aliado político local quiera competirle en las próximas elecciones. Ya sabe de ciertos acercamientos que ha tenido con algunos de ‘sus’ líderes y por eso no puede ahorrar en estas elecciones. Recuperar a un líder es más costoso que mantenerlo. Y ellos siempre están en el mercado.

Una de esas líderes nos va a acompañar en la gira del sábado. Es una mujer pequeña y simpática, que transpira fervor político. Llega con una camisa marcada con el nombre del senador. La acompaña otro líder, éste un poco más viejo y un poco más desencantado con la política.

Cree que el congresista se equivoca al ser tan fiel a sus aliados políticos. Le insiste en que le iría mejor si montara rancho aparte. El político ya ha considerado todas las opciones, pero opta por hacer un chiste y cambiar de tema.

En el carro me da la explicación: es sencilla, lógica y humana como casi todos los asuntos en la política: el líder quiere que él tenga su grupo propio porque eso le daría más juego a él, lo haría más importante y se abrirían nuevos espacios para otros líderes locales. El congresista no quiere hacerlo porque siente que el esfuerzo sería descomunal. Es mejor seguir en el equipo político mayoritario de la región en la cual él trabaja, ayudando a financiar los alcaldes. Además, un trabajo de llanero solitario es imposible.

Este político es joven y tiene plata propia. Pero igual la maquinaria es un monstruo voraz. Por eso, me dice, está pensando en crear una fundación y comenzar a recoger donaciones desde ya para financiar las campañas de sus alcaldes y la suya propia. Le da miedo tener que pedirle a las grandes empresas y corporaciones colombianas muchas veces asociadas con los grandes grupos económicos. Pero si no es a ellos, ¿a quién?

Le pregunto cómo hacen los que no llegan ya con plata a la política. Él no me responde. Su asistente lo hace. Me cuenta que el Inco, por ejemplo, tradicionalmente ha tenido unos ‘cupos’ para ciertos senadores. Esto les da derecho a incidir para que se hagan ciertas carreteras y sobre todo con ciertos contratistas. Los contratistas, una vez obtienen el contrato y el anticipo, le dan un porcentaje, el tres o cuatro por ciento, al senador. Y así con los contratos públicos en las demás entidades. Este es el aceite que mantiene a la máquina funcionando. Pero me aclara que su senador no se beneficia de ningún cupo en ninguna parte.

La plata es solo una variable de la ecuación. Hacer presencia, estar físicamente donde se necesita, es igual de importante. El objetivo de la gira de este sábado es ser visto y hacer visible al candidato. Vamos en tres camionetas a un pueblo que queda a una hora de distancia. Inicialmente pienso que los dos ‘líderes’ que nos acompañan cumplirán una función específica en el pueblo que vamos a visitar, pero el político me dice que su rol es ‘hacer bulto’. La importancia de un político está determinada por el tamaño de la corte que lo sigue. Nada más triste que un político solo.

Por eso es que los hombres que quieren parecer importantes (casi siempre son hombres), suelen ser seguidos por un séquito de asistentes, que parecen atropellarse unos con otros para seguirle el paso al jefe, que quizá por eso, o quizá no solo por eso, siempre es el que brilla. Sus asistentes siempre son anodinos, su función es realzar la figura del político. Y también ir convirtiendo los deseos de los otros en promesas cumplidas que posiblemente se convertirán en votos.

Dicho y hecho. Llegamos al pueblo y comenzamos a caminar y la gente a mirarnos. El político se coge del brazo de su bella esposa y saca pecho como un pavo.

El recorrido dura menos de unos 500 metros. Pero recorrerlos de ida y vuelta nos toma unas buenas dos horas a pleno rayo de sol. El político y su candidato van dándole la mano a todo aquel que se molesta en mirarlos. Eso toma tiempo. Pero lo que más los retrasa son los hombres que literalmente se le cuelgan del cuello al político. Es cierto que están borrachos, pero es más que eso. La política es física. Y es de machos, pero de machos que se tocan. El que no aguante el contacto que se dedique a otra cosa. Los políticos locales juntan sus panzas con la del político y la del otro candidato, que ya son grandes y crecen cada día porque después de cada abrazo viene un guaro y otro más. Nadie quiere ofender diciendo que ya ha tomado lo suficiente.En la esquina del pueblo nos espera una banda, que se prende cuando el político se encuentra con su candidato a alcalde. Acuerdan que recorrerán el pueblo con la banda detrás tocando; si la comitiva no es suficiente para llamar la atención de los campesinos que ya para la una de la tarde están bastante ebrios, las cornetas estallando en sus oídos lo lograrán.

Cuando finalmente llegamos a nuestro destino, que es la plaza de toros, el Alcalde y su candidato se reúnen con otros aspirantes del partido al Concejo y la Asamblea. Todos quieren algo del político: unos quieren acusar al contrincante que perdió la consulta; otros quieren quejarse de una componenda que hizo el Gobernador de retirarle su apoyo a unos candidatos al Concejo a cambio de que otro partido le apoyara a su sucesor; otros quieren que vuelva a una reunión la próxima semana. Es un círculo cerrado el que le rodea y yo solo puedo oír algunas de las peticiones.

Pero un señor que claramente no pertenece a ese círculo, logra hacerse piches y acceder hasta el político. El círculo se abre y el hombrecito –mide la mitad que el político- le comienza a decir un secreto al oído, como una confesión vergonzosa delante de los otros que por un segundo callan y miran al piso. El político lo remite a su asistente y le hace una seña. El asistente saca la billetera y le da 20 mil pesos.

El asistente es el que maneja la billetera porque no es extraño que la gente le pida plata al político: una solicitud frecuente no es solo que le consiga una cita en el hospital o con la EPS, sino que le dé plata para la consulta de una hija, un sobrino o un papá anciano (cuando finalmente se la consiga el político). El político casi siempre da menos de lo que le piden, pero siempre da.

La reina del pueblo también accede al político. Ese día son las fiestas patronales y como en toda fiesta patronal, hay reina. Una mujer joven con una sonrisa hermosa le da su beso al político, la única persona que es tan importante como ella en su día, que puede ser el último memorable o quizás el primero.

Mientras el político habla con la reina, el hermano del candidato me pide que lo convenza de volver de nuevo. Que es muy importante para la candidatura de su hermano que la gente vea que lo respalda gente importante como el senador. Yo asiento. Me cuenta que su hermano tiene varios activos importantes. Para comenzar sus dos apellidos. El primero es el de una ciudad famosa y el segundo, el de un expresidente, que además pertenecía a su mismo partido. Le pregunto si acaso eran parientes. Se ríe, y me dice que no, pero que igual los que votan no tienen por qué saberlo.

El candidato también viene a saludarme. Le pregunto cuál es su programa bandera para el pueblo. Me dice que garantizar la Seguridad Democrática de Uribe para su gente. ¿No es eso algo que depende del Gobierno Nacional (o del anterior)?, le pregunto. Me dice que sí. Pero que eso es lo que él ofrece porque es lo que la gente más quiere.

Ya es hora de entrar a la plaza de toros. Es una novillada, pero los toreros están disfrazados. Uno de payaso, el otro del Chavo del Ocho y uno más de Supermán. El político está sudando a mares y es tarde y no hemos almorzado. Yo no soy capaz de comerme la carne asada que es lo que hay para comer. Sospecho de su color rojo, pero las mazorcas se ven bien, salvo por la margarina que le chorrea por todo lado. Comemos mango verde con sal que una mujer pasa vendiendo. La corrida nada que arranca. La esposa y la mamá del político deciden irse en uno de los carros de la comitiva. El político decide aguantar unos aguardientes más.

Pero el Chavo del Ocho nada que arranca su faena. Y el candidato ya está borracho y ya no tiene mucho más que hablar con el político. Su contendor no asistió a la corrida, entonces ya no hay tanta necesidad de estar allí. El político evalúa la situación y se da cuenta que ya estamos en la fase de ‘réditos decrecientes’. Es hora de irse a almorzar. Nos paramos y nos despedimos y ya sin séquito detrás arrancamos rumbo a casa. Mañana le espera al político otra visita a otro pueblo.

El que diga que los políticos no trabajan es porque no conoce bien a ninguno.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Lun, 2011-09-05 19:14

Que grande, Juanita. Que grande. Le vuela la cabeza a mas de uno -me incluyo-... la nota y me reafirma la concreta esperanza en mejores días.
Una vez más, no por ser intenso: Te adoro mujer. :D

(Y, acá entre nos, yo tampoco hubiera comido de la "carne misteriosa" del almuerzo... o.O)

Mar, 2011-09-06 15:56

+1

Lun, 2011-09-05 15:15

El parecido con cualquier político en cualquier pueblo de Colombia no es coincidencia. Así es como ellos "hacen país"

Lun, 2011-09-05 11:08

Si bien éste artículo es ilustrativo de los denominados "padres de la patria", celebro ante todo que hayas reaparecido con un escrito que tiene sus propios destellos de luz. He sentido que con la retirada temporal, supongo, de algunos blogeros, o quizá con la actividad presente que demande cienmaneras, ha descendido cierta calidad de la info de la silla. Espero estar radicalmente equivocado de cara a otros lectores. Enuncio mi inquietud Juanita.

Gracias

Vie, 2011-09-09 03:17

Gonzalo, creo que el retiro de ciertos blogueros, como Juan Carlos Flórez o Luis Guillermo Vélez, o el que Claudia López, ahora que se fue a Estados Unidos, escriba menos, es una pérdida sin duda para La Silla. Pero me preocupa que sientas que ha decaído la calidad de info de la Silla. Cienmaneras tiene su propio equipo de gente y eso no debería afectar nuestra calidad. Podrías decirme cómo sientes que hemos desmejorado? Así corregimos, porque la idea es cada vez hacerlo mejor, no al revés.

Dom, 2011-09-04 12:43

les aconsejo leer PENUMBRAS Y DEMONIOS EN LA POLÍTICA COLOMBIANA, de EDICIONES "DESDE ABAJO", libro que se encuentra en las librerías Nacional y Lerner, entre otras, en donde se relata, cuenta, informa, detalla, etc., cómo se consiguen los votos en nuestro país, especialmente de las relaciones de clientelas y votos. hA, Y LOS CONTRATOS, de donde sale el "billete" para la compra de votos y "líderes" de barrios y pueblos. Magistral el artículo de Juanita. Está en todo. Saludos.

Dom, 2011-09-04 17:32

Es cierto, Gertrudis, estaba pensando es que en Bogotá -que tiende a concentrar tanto la atención de nosotros los periodistas- están los debates televisivos, las encuestas, etc. Pero tienes razón, incluso en Bogotá, así se hace la política.

Dom, 2011-09-04 20:11

Bogotá es muy grande, se ve de todo.

Créanme, acá la entrega de almuerzos y mercados es muuuuuy común.

Simplemente, este método no sirve para la clase media, concentrada en las ciudades medianas y grandes.

Si no estoy mal, algún autor algo conocido decía que la tiranía se veía en los climas más calientes. No es nada del otro mundo. Ni invento de juanita.

Dom, 2011-09-04 01:04

De lejos esta es la mejor crónica que he leido por parte de LSV. Felicitaciones. Uno se siente como en un cuadro de Botero, donde todo está ahí, inmerso, completo: El politico obeso, entregando dinero por manotadas, prometiendo lo que no le corresponde, y la gente que le cree, a falta de gallos, toros, la banda de musica desafinada y estridente, los intereses.... todo esta inmerso.

Sin duda para mí, es un cuadro de Botero: Toda la idiosincrasia (indiosincracia) de nuestro pueblo manejado, ignorante, temeroso...

P.D.:
1. Hermoso el manejo de las cifras del Dane en la reducción de la pobreza: Con un cambio de metodologia y cerca de un millón menos de personas por las que preocuparse. Igual que en tiempos de Uribius, donde se redujo de la noche a la mañana la cifra del desempleo en 10 puntos, al considerar que los subempleados no estaban desempleados.
2. Yo también tendría desconfianza de esa carne asada.
3. ¿La maquinaria politica se "aceita" con la margarina de las mazorcas?

Sáb, 2011-09-03 16:15

Supongo que esta simpática descripción podría clasificar a una crónica de lo que está "más allá de Bogotá". Siguiendo la tierna prosa de Juanita, uno se pregunta: es necesaria la descripción seria de los mecanismos regionales, prácticas (no sólo de las electorales) en el entramado de los complejos pactos regionales que sostienen la política colombiana. Sí, claro que dicho estudio es necesario, y a pesar de las toneladas de literatura violentológica y polito-ontológica escrita en Colombia, y demás opinadera enpiedepaginada, no existe un estudio serio que se dedique a estudiar y seguir en proceso los raros ejemplos de nuestra aparente versión de "sociedad cortesana" y a veces hasta la etno-"corónica"-periodística coquetea desde la tierna perplejidad uniandina, como en esta ocasión, para hacernos recordar la carencia de dicho trabajo desde una perspectiva que precise las formas de dichas relaciones a nivel regional. Algo de más alcance que un ensayo en un libro de Malcom Deas

Dom, 2011-09-04 12:50

Lo de Juanita es pura realidad. Te invito a comprar y leer PENUMBRAS Y DEMNIOS EN LA POLÍTICA COLOMBIANA - UN ANÁLISIS SOBRE EL CLIENTELISMO - en donde se detalla cómo se hace la política en nuestro país. Mejor dicho, la politiquería. Te invito a que unas a una caravana de un aspirante al Concejo de Bogotá, por ejemplo, la de Roger Carrillo, conservador apoyado por el ISS Pensiones en Liquidación y la mafia de Efraín Cepeda, senador "mudo", que nunca habla, pero billetea, y te daras cuenta que Juanita está en lo cierto. Leete PENUMBRAS. Saludos cordiales.

Dom, 2011-09-04 12:50

Lo de Juanita es pura realidad. Te invito a comprar y leer PENUMBRAS Y DEMNIOS EN LA POLÍTICA COLOMBIANA - UN ANÁLISIS SOBRE EL CLIENTELISMO - en donde se detalla cómo se hace la política en nuestro país. Mejor dicho, la politiquería. Te invito a que unas a una caravana de un aspirante al Concejo de Bogotá, por ejemplo, la de Roger Carrillo, conservador apoyado por el ISS Pensiones en Liquidación y la mafia de Efraín Cepeda, senador "mudo", que nunca habla, pero billetea, y te daras cuenta que Juanita está en lo cierto. Leete PENUMBRAS. Saludos cordiales.

Sáb, 2011-09-03 23:24

La Ola Verde creció desde el principio con algo mucho más que esperanza; se montó con la cresta de algunos políticos tradicionales que le agregaron capital electoral, como en Boyacá y su componedor de pacticos Mr. Londoño. Ni hablar ahora de Peñalosa que es el capitanazo de la tajada con su consortote el corruptín Aguas Limpias Lozano. Pero así son las cosas. País electoral, país de Santander.

Dom, 2011-09-04 17:37

Realmente no estoy de acuerdo contigo en que la Ola Verde se haya montado sobre la 'cresta' de unp olítico tradicional como Londoño. Londoño tenía sus propios votos pero quienes conformaron la Ola Verde yo creo que ni sabían quien es Londoño.

Lun, 2011-09-05 12:46

Acepto que he cometido una falla en la escritura en la que depronto se leyó que mi intención era generalizar el proceso sobre el que la llamada "ola" creció, y que sin duda, y en gran parte, estuvo formada por el espontáneo movimiento de personas que se sintierón identificadas en un momento de crisis (incluyéndome en esa lista). Sin embargo lo que quería era resaltar el papel que la política regional jugó, con sus mismas tácticas de siempre. Otro hecho es que el partido opción centro ya existía, y se volvió un movimiento con capital electoral suficiente apetecible como para que las figuras famosas oportunistas del final (Mockus, Peñalosa y Lucho) se sintierán atraídos por este, y quisieran formar parte de él. Estadísticamente además, el movimiento a nivel regional se consolidó en Boyacá electoralmente (con ayuda de los conservadores). La importancia que tenía el capital electoral era tan vital, que la camapaña presidencial tuvo su eje allá. Otra razón para precisar lo regional.

Sáb, 2011-09-03 14:55

Despues de este medioeval recorrido-idéntico en todas las regiones y pueblos o barrios como en Bogotá-,vendría bien una segunda parte:Cuando se tienen que sentar frente a la inquisición televisiva nacional y sus respectivos programas:Una noche de horror intentando descifrar las palabras mal pronunciadas a propósito por el "Genial Show man colombiano": El Show de Suso y su corte de descrestados sonrientes.
Tengo varios programas en mente.Uds recuerdan otros??

Sáb, 2011-09-03 18:40

No puedo dejar de pensar que pasamos de Yo josé Gabriel a Suso's Show.

Harto para analizar.

Dom, 2011-09-04 20:06

Humor humor tampoco es lo que hacen los del pequeño tirano. Que se van al otro extremo.

Para mi humor es lo que coge lo evidente y lo hace risa.
Sin irse a la corrección política, que de chistosa no tiene nada.

Sáb, 2011-09-03 14:37

Lo que presenta JUANITA es la parte protocolaria, por decirlo de algún modo, del quehacer cotidiano de un político. Hay algo peor, la intrincada red de relaciones que se configuran y que conducen al desconocimiento y violación institucional de todas las normas legales existentes, por parte de las autoridades municipales y departamentales. Y puedo demostrarle con documento impreso a la mano, como para que la LSV presente no ya una radiografía, sino el recorrido cronológico de lo que se hace, por ejemplo, con el Subsidio Familiar de Vivienda de Interés Social Rural, asociado a la corrupción en un Corregimiento o Vereda de un Municipio concreto. Todo está cumplido. Calló el Procurador Provincial, se quedó corto el Personero, las autoridades de tercer nivel, unas, remiten al foco de corrupción, otras se quedan sugiriendo y otra concluyó enviando las quejas a la Fiscalía y a los organismos de control, pero estos tampoco hicieron nada. Así se hace la política en Colombia.

Sáb, 2011-09-03 14:20

Lo que presenta JUANITA LEÓN a manera de relato literario es una radiografía en vivo de cómo se hace la política en Colombia, parte de una radiografía. Porque, si de la misma manera nos referimos, no ya al relato, sino a la investigación que hizo LSV y que presenta PABLO MEDINA URIBE, ese es apenas el lado más común, el menos grave de la situación: el sobrepasar los topes electorales y las deudas que quedan de la Campaña a la Alcaldía de Sincelejo de JESUS PATERNINA SAMUR, el famoso "Mono Papayo". No obstante, hay una realidad mucho más grave: la que en puntuales casos y en derecho dejó ver la Corte Suprema de Justicia, quien se limitó al mundo circundante de los tejemanejes referenciales y fácticos del derecho probatorio, condenando a las penas más altas habidas hasta ahora en ese tenebroso círculo político-criminal denominado con el castizo concepto de Parapolítica: la condena a 40 años, en ambos casos, del superpoderoso ÁLVARO GARCÍA ROMERO Y de su lugarteniente SALVADOR ARANA SUS.

Sáb, 2011-09-03 13:25

La felicito por esta crónica. No dejo de preguntarme cómo convenció al político de que le permitiera acompañarlo para luego escribir una crónica independiente en la que devela una parte del funcionamiento de la maquinaria, aunque, por otra parte, supongo que, según el punto de vista de ellos, el conocimiento público de la maquinaria no afecta su funcionamiento. El peso de una maquinaria poco evaluada, pues no importa si los aliados son o no los más capacitados, explica por qué el país progresa tan despacio: los aliados preexistentes, sea cual sea su competencia, abaratan las campañas, eso explica el movimiento perezoso del país. ¿Funciona la política así en los países que suponemos desarrollados?

Sáb, 2011-09-03 12:01

es tan hipócrita o ilusorio ese acto(al que sus benefactores llaman democracia) tan falto de todo sentido que tienen que valerse los gobiernos de dádivas para que el pueblo demuestre su estupidez...

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