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Lunes Noviembre 29, 2021

 

El número de condenas y evidencias que prueban el estrecho y masivo nivel de alianzas de altos mandos de la fuerza pública y la política con grupos narcoparamilitares crece semana tras semana. Sólo en ésta que termina se supo la confesión de Santoyo,  la condena a Rito Alejo y nuevas confesiones de Mancuso. La Captura del Estado y la Refundación de la Patria son hechos probados y comprobados, bien en la justicia colombiana, bien en la norteamericana. Y el rodaje semanal no ha terminado; seguirá por varios años.

Ese acumulado de condenas y evidencia reveló con meridiana claridad lo que yo llamaría la era de la Pacificación. De los 1990 a los 2010 la Pacificación consistió primero en concertar la acción política y estatal con la narcoparamilitar para derrotar al patrón Escobar y luego para combatir a las Farc.

En la era de la Pacificación los amigos y los enemigos estaban bien definidos. De un lado la fuerza pública y los narcoparamiltiares y del otro el narcoterrorismo y la narcoguerrilla.  En el medio y con variadas alianzas con los unos o los otros estuvieron vastos sectores económicos y políticos, tanto regionales como nacionales, e incluso internacionales.

En la era de la Pacificación los objetivos eran concretos y medibles: 1. Reducir el boleteo, el secuestro y las pescas milagrosas de la guerrilla (el secuestro y el boleteo se redujeron 80% y las pescas desaparecieron); 2. Dar de baja y replegar a los enemigos (mataron a Escobar, el ELN quedó reducido a cenizas, y Cundinamarca, las troncales del Magdalena Medio hacia la Costa Caribe y todo ese litoral casi limpios de guerrilla); 3. Dejar al pez enemigo sin agua, es decir limpiar el campo de campesinos, indígenas y afros (cuatro millones de desplazados y diez millones de hectáreas tomadas); 4. Tomar control político del territorio (35% del Congreso, Alcaldías y Gobernaciones, más el Ejecutivo Nacional, coronados a punta de parapolítica y polarización anti-Farc entre 1998 y el 2003); 5. Consolidar un cuasi monopolio en ciertas rentas (las de refinamiento y exportación de coca, las de los presupuestos públicos y las  de ciertos macroproyectos).

En la era de la Pacificación todo se valía: la operación explícitamente conjunta, como la operación Génesis del Ejército comandado por Rito Alejo en conjunto con la Operación Cacarica comandada por alias el Aleman en el Urabá; ó la operación tácitamente concertada, como en las masacres de Mapiripan y Macayepo; ó la operación dividida como las bajas paramilitares legalizadas como bajas en combate de la Fuerza Pública; o la operación internalizada, como la cacería y asesinato de jóvenes para presentarlos como falsos positivos, mejorar las estadísticas y cobrar los incentivos. Además de toda una serie de métodos de guerra: el descuartizamiento, los hornos crematorios, la motosierra, el ahogamiento, la desaparición, el homicidio selectivo, la masacre colectiva, etc. etc. etc. 

Basada en las confesiones de 1.200 de los 35.000 paramilitares desmovilizados, la Unidad de Justicia y Paz ha verificado que ese repertorio de violencias del todo vale dejó más de 50.000 desaparecidos y 300.000 homicidios. En el 2005 al iniciarse Justicia y Paz, el Estado sólo tenía antecedentes penales de unos 400 desmovilizados y los registros oficiales estimaban en 5.000 los desaparecidos y en 35.000 los homicidios causados por el paramilitarismo. 

Pese al acumulado de evidencia, buena parte de los gobernantes y los gobernados niegan o minimizan la existencia y magnitud de la era de la Pacificación. Actúan como el avestruz, enterrando la cabeza para evadir los hechos. O peor aún, actúan como el ave fenix, pretendiendo salir del lodo para retomar las mieles de la Pacificación. Las avestruces no superan la Pacificación porque les pesa la cabeza y las fénix no retoman vuelo porque les pesa el rabo de paja.

En lo judicial, el juzgamiento de la Pacificación avanzará con cierta celeridad, pero en lo político y social su desprestigio será más lento; en todo caso tenemos que lograr que sea seguro. Lo fundamental es que de una vez por todas la política de seguridad de Colombia deje de ser la de la Pacificación, la de aliarse con unos bandidos con el método del todo vale para combatir a la guerrilla. Un lastre legitimado bajo el sugestivo lema de “mano dura y corazón grande”

Nota:
Señores Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia.
Por medio de la presente hago mías -comparto, respaldo y reproduzco como si fuera autor- cada una de las opiniones expresadas en las columnas de Cecilia Orozco y María Jimena Duzán que adjunto. Recibo por este medio, las notificaciones  que en consecuencia consideren pertinentes.

Atentamente, Claudia López. Ciudadana Colombiana.
(Copia de esta nota ha sido radicada con mi firma e identificación ante la secretaria de la Corte Suprema. Invito a todos quienes la compartan a que la radiquen también.)

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Sáb, 2012-08-25 20:59

Hablar de narcoguerrilla no me ha convencido mucho, siempre me ha parecido un esfuerzo descomunal del Establecimiento en asocio con Estados Unidos para con base en propaganda desligitimarlos ante la opinión pública de las grandes áreas urbanas, tampoco digo que los irregulares sean un ejército de arcángeles. Pero en la decada de los 80´s es el Ejército el que comienza a armar a los campesinos para que los ayude a limpiar zonas mineras (municipio El Carmen de Chucurí en Santander)donde el general HAROLD BEDOYA, fue mucho lo que hizo en este sentido con el apoyo de Plinio Apuleyo Mendoza desde los micrófonos de la radio en Bogotá y antes lo inicio el juvenil ALVARO VALENCIA TOVAR. En otras zonas, muchas por demás, a los paramilitares los encargan del trabajo sucio para que el Ejército de Colombia dejara de ser visto como violador de Derechos Humanos. De tomas maneras la posición de la señora CLAUDIA LÓPEZ, es de Centro Derecha, tal como lo reconoció en Hora 20 de Caracol

Lun, 2012-08-27 10:12

que la guerrilla está metida hasta el cogote en el narcotráfico es un hecho inocultable y súper comprobado. De ahí lo de narcoguerrilla. Eso la describe. Por ello no deja de ser guerrilla tanto en el sentido político como en el militar. Pero por ello tampoco dejan de ser parte fundamental del negocio del narcotráfico. Aunque también es cierto que el gobierno colombiano y estadounidense exageran a conveniencia el rol de la guerrilla en el narcotráfico y minimizan el rol de los paramilitares y las bacrim. Hoy en día, la acción combinada del Estado y el narcoparamilitarismo replegaron a las Farc fundamentalmente a mantener y expandir cultivos y producir pasta de coca que venden a las Bacrim. Y las Bacrim dominan el negocio del refinamiento, exportación y lavado.

Sáb, 2012-08-25 21:12

Eso dijo o así se definió la señora CLAUDIA LÓPEZ en Caracol no hace mas de 15 dias.

Lun, 2012-08-27 10:07

Los paramilitares, especialmente en la Costa Caribe ensayaron con "éxito" los métodos de fraude y coerción electoral en las elecciones de Congreso de 1998 y en las locales del 2000. En las nacionales de 2002 y locales de 2003 los masificaron y perfeccionaron con lo cual llegaron a tener no menos del 35% de toda la representación política. El esfuerzo mayor lo hicieron en las del 2002, creo yo, entusiasmados por una oferta de negociación como la que se dio después en Ralito. En 2006 y 2007 lo que hicieron fue ratificar y expander un poco más su acumulado político, con menor coerción y fraude, pues primero sus métodos ya estaban develados por nuestras investigaciones, segundo estaban en plena desmovilización y tenían q "comportarse" y tercero ya contaban con la maquinaria del gobierno y la legitimidad de Uribe para mantenerse en el poder. De las del 2010 en adelante su influencia electoral decayó por la judicialización de la paralítica y las vendetas con y dentro del Uribismo

Sáb, 2012-08-25 21:04

También observe eso, pero creo que fue un error de tecleado.

Yo me leí el libro "Y Refundaron La Patria". Eso si que tenia horrores de ortografía, puntuación, etc. desde el principio hasta el final. No se como imprimieron y vendieron eso sin revisión. Hasta yo les hubiera hecho ese favor gratis, por la causa.

La que me trajo el libro estudio filosofía y letras; se leyó en el avión la introducción que hizo Francisco Gutierrez Sanin, y si no es porque ella que con un lápiz le hace todas las correcciones, errores de semántica, desorden de ideas, mejor dicho un galimatías completo; jamas hubiera entendido la introducción de Gutierrez Sanin.

Sáb, 2012-08-25 18:27

Yo no se si esa es la intencion de clara, pero lo que es cierto es que Uribe no fue el inicio sino el fin del poder de las AUC, de hecho para 2010 ya los paramilitares habian desaparecido para convertirse en bandas criminales sin un plan politico ni dirección unificada como los que tuvieron las AUC, pensar que Uribe por ser de derecha es paramilitar es como señalar al polo de guerrillero por ser de izquierda.

Dom, 2012-08-26 06:43

El hecho de que haya favorecido la expansión de los grupos paramilitares y que, tanto como gobernador como presidente, haya ejercido acciones con fines y maneras similares alas de los paramilitares, contando para eso con gente cercana o los paramilitares o perteneciente a ellos, no hace a Uribe paramilitar. Es como el hielo y el vapor: no son agua.

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