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Lunes Mayo 23, 2022

Lo único más costoso que la reelección de un Presidente fuerte es la reelección de un Presidente débil. Al paso que vamos, la reelección de Juan Manuel Santos nos podría salir más cara que la de Álvaro Uribe. Santos es un presidente mucho más débil que Uribe, y los débiles tienen que comprar más apoyos y pagarlos más caro. La controversial Reforma a la Justicia no es sino la cuota inicial de una larga factura reeleccionista que apenas empezamos a pagar.

Más que su reelección, lo que Santos tiene que ganarse en el 2014 es su propia elección. A diferencia del 2010, ya no podrá ir en el coche de los votos y la popularidad de otro. Esta vez depende de su propio carisma personal, que es nulo, y de su carisma electoral, que es desconocido.

Santos ha mojado cuanta portada, ha posado de líder en cuanta causa y ha estado de “tu a tu” con cuanto prócer mundial, pero su favorabilidad entre los colombianos cae. Entre noviembre de 2010 y abril de 2012, la favorabilidad de Santos cayó del 73% al 58%. A la fecha debe seguir en el descenso o el estancamiento, como seguramente lo confirmarán las próximas encuestas. 

A Santos le está pasando en su reelección lo mismo que le pasó en su campaña. Empezó de estadista independiente y terminó en manos de los que de verdad tienen votos. Aunque Santos tiene factores de poder nada despreciables, como los cacaos, los dueños de los medios y el gobierno, electoralmente depende mucho de la clase política porque ni él ni su agenda política tienen suficiente arraigo popular.

El costo de esa dependencia ya se empezó a sentir. La feria de nombramientos de corte clientelista ya es más larga que la de estadistas. Y no sólo en cargos regionales que administran en Palacio, sino también en los nacionales que sólo administra Santos. El cambio en el Ministerio de Transporte es una muestra y el giro populista en materia de vivienda es otra. La Reforma a la Justicia de Santos como salió aprobada en Senado, más parece un trueque politiquero que una reforma constitucional. La gavilla de congresistas con la complicidad del gobierno convirtieron esa reforma en un trueque de apoyo al Presidente a cambio de impunidad a los congresistas y dádivas a los magistrados.  La clase política de la Unidad Nacional está feliz, la justicia acallada y Santos va en coche, otra vez.

Santos tenía razón en el diagnóstico con el que empezó su mandato. Pero como en la mayoría de cosas en su gobierno, el diagnóstico es acertado, pero la ejecución es lenta. Es cierto que mientras la agenda siguiera en la polarización y la seguridad sin negociación, el reinado de la opinión pública lo tendría el uribismo. Por eso Santos pasó de la agenda de la polarización a la de la unidad y la prosperidad, y de la seguridad sin negociación a la de seguridad con negociación.

Ese cambio de agenda ha tenido todo el acceso y respaldo mediático, pero Santos ha sido incapaz de respaldar su agenda con ejecutorias y percepciones que se traduzcan en mayor capital electoral. Entre más incapaz sea, más dependerá de las maquinarias de otros y del uso clientelista del gobierno.  Por una vía o por la otra los paganinis somos los ciudadanos.

Además de depender de la clase política, Santos depende sustancialmente del azar. Para cumplir con la promesa de más y mejores empleos, depende de que la economía funcione. Y la economía nacional es limitada y la global está en crisis. Para cumplir con la propuesta de seguridad con negociación depende de las Farc! que lo seguirán bailando de bomba en bomba, y de larga en larga. Para cumplir la agenda de transparencia, tecnocracia y equidad depende de no depender de la clase política y por cuenta de su propia incapacidad está en sus manos. 

Por ahora, la única locomotora que le funciona a Santos es la legislativa. La minera va descarrilada, la de infraestructura no despega, la de tecnología no existe y la de vivienda es una lotería. El país y el Presidente necesitan que las locomotoras marchen y que su combustión, y no la corrupción, empujen su reelección.

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Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Sáb, 2012-06-16 11:38

Que bueno que volvió Claudia Lopéz de Riveritos libranos señor, y como las locomotoras no funcionan entonces empezó a cobrarnos a los colombianos http://www.youtube.com/watch?v=fGbng0yNqdo&feature=related

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