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Sábado Diciembre 04, 2021
El interminable debate sobre el aeropuerto El Dorado se ha centrado en dos frentes: la decisión de demoler la terminal vieja, aún pendiente, y la demora en la entrega de las obras, sobre la cual el consorcio Opaín recientemente anunció la entrega del edificio administrativo y la finalización de la terminal de carga. (Ver noticia)
La junta directiva del Mura tiene en sus manos el futuro de la Ciudad Aeropuerto que conectará a Bogotá con la región y el escenario internacional.

Sin embargo, poco se dice sobre el impacto que El Nuevo Dorado tendrá en la ciudad. Más allá de que se resuelvan los problemas del aeropuerto, de nada servirá tener el más moderno de Sur América si la ciudad no puede aguantarlo (Ver artículo). Frente a esto, ni el Distrito ni la Gobernación ni la Nación se han puesto de acuerdo en cómo se desarrollarán las zonas de influencia del aeropuerto dentro de Bogotá y los municipios aledaños de la Sabana. (Ver Audiencia)

Aun cuando el tema del aeropuerto y la adecuación de vías y renovación de áreas vecinas comenzó siendo un tema del Distrito, hoy es competencia también de una junta directiva de la que hace parte el Gobierno Nacional y la Gobernación de Cundinamarca. Esta junta tiene a su cargo implementar el Macroproyecto Urbano Regional Aeropuerto El Dorado (Mura), trazado en un documento Conpes de 2007. A la espera de qué pasará con el Mura, los demás proyectos no han despegado. (Ver noticia)

No se ha firmado el Plan Zonal del Aeropuerto ni ha empezado la Operación Estratégica y el desarrollo del Anillo de Innovación. Estos proyectos deben determinar el desarrollo de la zona del aeropuerto, que actualmente está congestionada, sin planeación clara ni reglas establecidas. En teoría, para que El Nuevo Dorado sea competitivo, allí deben ofrecerse servicios como bodegas, hoteles y centros comerciales, y vías para los usuarios del aeropuerto. Pero hasta ahora no hay consenso sobre cómo se reubicará o compensará a los vecinos de la zona, ni tampoco se ha definido cómo se comprarán los predios o se pagarán las obras públicas en vías y equipamentos que beneficiarán a la ciudad, la región y el país.

Mientras el Mura no arranque en serio y las autoridades locales y nacionales se ponen finalmente de acuerdo, estos son algunos de los problemas que van cogiendo pista.
 

 

Reasentamiento de la población y renovación urbana

Varias familias deben reubicarse y varios predios deben renovarse. Las comunidades de Fontibón y Engativá de estrato dos y tres contiguas al aeropuerto son las más afectadas. En Fontibón se han identificado 5.109 predios, de los cuales 4.153 son residenciales. En Engativá hay 7.190 predios, incluyendo 5.256 residencias cuyo futuro es incierto.

Mientras se toma la decisión, los suelos de Fontibón pierden valor por el exceso de ruido. Además, por el momento, de manera desordenada e individual se han comprado casas para bodegas que no se sabe si luego serán acordes con el plan de renovación.

“Nuestra prioridad no es el aeropuerto, pero este debe beneficiar a la gente de Fontibón” dijo Fernando Zuluaga, edil de Fontibón a La Silla Vacía. Zuluaga también señaló que en medio de la indecisión, las 35 mil personas que viven en Fontibón y Engativa están coordinando una estrategia para no vender sus viviendas, constituir inmobiliarias comunitarias y buscar socios privados con los cuales puedan compartir las ganancias en el proceso de renovación urbana. (Ver noticia)

Contaminación por ruido

Mientras no se mueve a los vecinos del aeropuerto y no se insonoriza la zona, el ruido y la polución si van en aumento. “No se han cumplido los compromisos en cuanto a la restricción de vuelo para los aviones viejos y el cumplimiento del horario para vuelos nocturnos, lo cual perturba especialmente el bienestar de niños y ancianos” dijo Raúl Gaitán Luque, Veedor Ambiental de Fontibón, explicando cómo se vive en las zonas aledañas a la operación del aeropuerto donde el impacto ambiental y la contaminación por ruido por la operación de la terminal son incesantes e irán aumentando con las obras que faltan, incluyendo la tercera y cuarta pista.

Accesibilidad y movilidad

“La comunidad, los generadores de carga, los transportadores por carretera y los demás usuarios del transporte aéreo coinciden en su preocupación por la escasez de vías que conectan el Aeropuerto con la ciudad y con la región”, dijo Julio César Turbay, Contralor General de la República, en las mesas de trabajo de junio en las Localidades de Engativá y Fontibón de Bogotá. En efecto, las vías de acceso, principalmente para la movilización de carga, son escasas e inadecuadas. Además, toda la zona presenta problemas de operación por congestión que además chocan con suelos que aún no son compatibles con las actividades del aeropuerto, tales como residencias, colegios y humedales.

 
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Julio César Turbay Quintero
Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mié, 2009-10-14 10:06

Pero si estamos muy preocupados por la reelección, ¿Cómo le vamos a parar bolas a estas nimiedades?

Mié, 2009-10-14 10:37

Es cierto. Todos andamos obsesionados con la reelección, y mientras tanto, la ciudad sigue, el país sigue, y con su devenir, todas las realidades paralelas que afectan, al menos y directamente, a cerca de 35mil personas solo en Bogotá, y a los inversionistas extranjeros, y a la gente que transita desde Bogotá hacia los municipios de Cundinamarca que quiere exportar o importar carga, etc. Esta es solo una de esas historias que están bajo la sombra del presidente y que en este momento no sabemos cuánto nos está costando. El tiempo, como siempre, hará lo suyo.

Mié, 2009-10-14 08:04

Es cierto, todo el mundo habla de los retrasos en el Aeropuerto pero nadie de los retrasos en la ciudad de frente al nuevo aeropuerto. Lo irónico es que si las obras (o demolición) en El Dorado estuvieran al día, la ciudad estaría aún menos preparada para afrontar el reto. Muy buen artículo

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