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Miércoles Octubre 20, 2021
A pesar de que los resultados de los verdes hubieran sido considerados increibles hace unos meses, el 21% de los votos que obtuvieron parecen una derrota ante las predicciones de las encuestas.  Foto: Laura Rico Piñeres

Era una ficción mediática, dice Piedad Córdoba. Era una ilusión construida por niños en Facebook sin ningún asidero en la realidad, dicen otros. Era un invento de los encuestadores para luego destruirla en las urnas, aseguran los más paranoicos. ¿Qué era la ola verde y en qué se convirtió?

Primero, un poco de perspectiva. La ola verde sí existió. Con muy poca maquinaria, Antanas Mockus obtuvo 3.120.000 votos y pasó a la segunda vuelta. Los verdes duplicaron en un mes y medio la votación de la consulta interna del 14 de marzo. La adhesión de Sergio Fajardo fue fundamental para meterle un turbo a la candidatura verde, pero eso por sí mismo no explica el aumento de votos, pues en las legislativas Compromiso Ciudadano tan solo sacó 183 mil votos.

Los verdes le ganaron al Partido Conservador y al Liberal, al Polo y a Cambio Radical. Germán Vargas Lleras, considerado hoy como uno de los grandes ganadores de la jornada, sacó la mitad de los votos de Mockus.

La adición de Fajardo, le metió turbo la candidatura de Mockus, porque la gente sigue sobre todo a los seguidores. Sin embargo, Uribe logró quitar los ojos de la ola y ponerlos solo sobre Mockus. Foto: Laura Rico Piñeres
 
Después de que se supieron los resultados del domingo, Mockus estuvo con su familia animando a sus seguidores. Foto: Laura Rico Piñeres

El Partido Verde obtuvo la primera o segunda mayor votación en todas las grandes ciudades del país, salvo las de la Costa Atlántica donde quedó de tercero después de Petro. Es decir, que Mockus, Garzón y Peñalosa, que hace unos meses parecían un fenómeno completamente bogotano, lograron cautivar ciudadanos en todo el país.

Y Mockus se volvió triunfador después de varias debacles electorales. Hace cuatro años cuando su grupo Visionarios con Antanas se lanzó al Senado no pasó el umbral en las legislativas y su candidatura a la Presidencia con el aval de la ASI obtuvo tan solo 146.583 votos, equivalentes al 1,23% de la votación total.

Cuatro años antes, su lista de los ‘apóstoles’ ni siquiera pasó el umbral por lo cual decidió adherirse a Noemí Sanín, con quien sí fue un fenómeno de opinión importante al obtener el 27 por ciento de la votación.

En conclusión, que Mockus lograra pasar a la segunda vuelta es un triunfo, y no una derrota. Y en cierta forma, es una proeza. Lo obvio es que hubiera ganado Juan Manuel Santos en la primera vuelta. Todo esto, claro, si uno jamás hubiera visto una encuesta ni las manifestaciones en las calles.

Del lado de Santos

Lo obvio es que Santos hubiera ganado en primera vuelta porque el Presidente Álvaro Uribe lleva ocho años con una popularidad por encima del 70 por ciento, lo cual significa que por lo menos dos de cada tres colombianos sienten que hoy sufren menos que hace una década y que por lo tanto, no tendrían demasiados incentivos para cambiar. La mayoría de esos colombianos votaron de manera libre e inteligente por Santos, que les prometía seguir avanzando por el mismo camino y que además era creíble porque estaba detrás de éxitos contundentes contra la guerrilla.

Además de la popularidad del uribismo, el Presidente intervino abiertamente a favor de Santos, repitiendo la metáfora de su gallinita Doña Rumbo y sus huevitos, en conversatorios universitarios todas las semanas durante los últimos dos meses y en sus alocuciones radiales a radios comunitarias por todo el país.

Y si eso no bastaba, el aparato del gobierno le fue funcional a la campaña santista. Varios de los contratistas de Acción Social, que son muchos, concientizados de que programas como Familias en Acción y otros podrían reducirse en un gobierno más responsable fiscalmente se encargaron de contarle a los millones de beneficiarios del riesgo que corrían si no ganaba Santos.

El director del Sena le envió un correo a toda su base de datos de más de tres millones de personas alertando sobre el peligro que ‘algunos candidatos’ quieran acabar con los parafiscales justo unos días antes de que Santos le preguntara a Mockus en un debate sobre la educación técnica (financiada con parafiscales). Y luego, mostraron el video del Presidente diciendo lo mismo en clase.

En el Seguro Social se regó el chisme que a Mockus tampoco le gustaba la institución porque la gente estaba ahí ‘por palanca’.

En la Federación de Municipios, que no es del Estado pero es como si lo fuera porque maneja recursos de los contribuyentes y es uno de los principales lobbistas en el Congreso, el director Gilberto Toro reunió a toda la planta del personal (solo 300 en Bogotá) el viernes pasado y les recomendó votar por Santos ‘porque hay que cuidar la papita’ y a Sergio Fajardo no le gusta la Federación.

Estos son solo algunos casos que reportó La Silla Vacía y que se suman a los denunciados por otros medios donde desde los altos funcionarios del Estado se sembró el temor en los empleados de perder su puesto. Y todavía no se sabe por qué estaban policías pidiendo resultados de la votación en las urnas o por qué el jefe del sindicato de la Registraduría se reunió con Juan Manuel Santos el día anterior a las elecciones. 

 

La maquinaria se movió

A todo esto, hay que sumarle el hecho más relevante. Y es que en estas elecciones –como era predecible pero los medios no lo reportamos lo suficiente- volvió a operar la coalición del Frente Nacional, esta vez unido bajo la sombrilla de la U. La maquinaria del Partido Liberal unida a la maquinaria del Partido Conservador unida a la maquinaria de Cambio Radical se unieron bajo la sombrilla de la U para elegir a Santos en primera vuelta.

El pegante de esta coalición –fuera de su propia supervivencia política amenazada por la fuerza que estaba cogiendo el candidato antipolítico- fue la lógica de la Guerra Fría que aún impera en Colombia. Evidencias de que la culebra de la guerrilla sigue viva y la amenaza siempre latente del proyecto expansionista de la revolución bolivariana de Chávez calma cualquier mala conciencia producida por la deslealtad al propio partido. Uribe les dio el lenguaje y el objetivo para dar el paso, la seguridad democrática como fin último.

 

 

¿Pero, y el empate técnico?

Pero todo esto ya existía y aún así, contrariando todas las lógicas, las encuestas daban un empate técnico entre Santos y Mockus. Y en menos de ocho días, el candidato de la U le sacó 25 puntos. ¿Qué le pasó a la ola?

La explicación, por lo menos por ahora, es que Santos hizo varias cosas bien y Mockus y su campaña hicieron muchas mal.

Santos logró frenar la ola. Ante el entusiasmo creciente por la candidatura de los Verdes, Santos decidió reenfocar su campaña y volverla un plebiscito sobre el uribismo. Ligando su suerte a la de Uribe, usando los logos de la U, regionalizando la campaña, promoviendo marchas de agradecimiento al Presidente, presentándose humildemente como su continuador, imitando incluso su voz, y eliminando el Santos de los afiches, el candidato de la U logró borrar sus diferencias frente al Presidente y dejar claro que él era la mejor versión posible de Uribe. Un veinte por ciento no le creyó y votó por Vargas Lleras o Noemí Sanín, pero casi un cincuenta por ciento aceptó la versión.

Por otro lado, cuando Mockus metió en la agenda de la campaña el tema de la corrupción, donde Santos salía perdiendo pues implicaba necesariamente criticar al gobierno, la campaña de Juan Manuel Presidente hábilmente logró crear dudas sobre la competencia de Mockus para gobernar.

Una entrevista por parte de Rafael Guarín, mano derecha de Rodrigo Rivera, el director político de Santos, en la que se indujo a Mockus a decir que si la Constitución lo exigía Mockus extraditaría a Uribe, aunque preferiría no tener que hacerlo, bastó para comenzar a crear la idea de que el candidato verde no conocía realmente la ley que decía defender.

Mockus cayó y luego volvió a caer solito con su comentario de que admiraba a Chávez por haber sido elegido democráticamente. Y luego, con que era ateo, y luego con que no lo era. En fin, la campaña de quien pocas semanas antes había dicho ‘que solo los imbéciles no cambian de posición’ explotó con la ayuda de los medios estos titubeos y rectificaciones, que unidos a lo del Parkinson, crearon en muchos recien convertidos mockusianos la idea de que después de todo, elegir a Mockus era un salto al vacío.

La campaña verde, inexplicablemente, no logró sacar a relucir los logros de Mockus como administrador dos veces de la ciudad más compleja de Colombia. Ni siquiera cuando en el debate de CitiTV y El Tiempo hablaron de cultura y todos los candidatos prometieron hacer bibliotecas, Mockus cobró que él y Fajardo habían hecho la red de bibliotecas más grandes del país.

En solo un mes, Mockus perdió 20 puntos en intención de voto en Bogotá después de decir que era ateo y que podría extraditar a Uribe. En la encuesta Ipsos Napoleón Franco del 26 de abril, Mockus líderaba la intención de voto en Bogotá con el 50%. Le llevaba 19 puntos a Santos, quien registraba el 31% de intención de voto. Y un mes después, el 22 de mayo, los puestos ya habían cambiado: Mockus tenía ahora el 32% de intención de voto en la capital, y Santos el 42%. Todo el uribismo que Mockus había logrado morder en la capital, lo perdió con esas declaraciones. Y así se reflejó en las urnas el domingo.

También perdió a aquellos colombianos que vieron cómo la campaña de Santos anunciaba de frente que traía a J.J. Rendón, experto en rumorología, y a los pocos días comenzó a aparecer la campaña sucia, y Mockus no hizo nada por defenderse. En un país gobernado durante ocho años por el ‘más macho’ ver a un candidato que ponía la otra mejilla creó desconfianza en su capacidad de defender al país de una agresión mayor.

 

 

Más que errores, posturas

Los errores de Mockus le hicieron perder impulso a la ola, pero lo que verdaderamente la desinfló fueron posturas que son realmente el resultado de convicciones profundas del candidato, pero que sacaron de tajo a sectores enteros del electorado y crearon la sensación de que de pronto la ola no era tan incluyente como parecía.

Los comentarios contra Gustavo Petro alienaron a la izquierda que lo acompañaba, y ya el rumor de que era ateo había tenido mucho efecto entre los cristianos y los sectores más religiosos y conservadores (la encuesta de Napoleón Franco decía que el 53 por ciento estaría menos interesado en votar por alguien que no creyera en dios).

El comentario sobre el salario de un millón o menos de los médicos en el debate de La Silla Vacía movilizó a todo el sector de la salud en su contra, un sector que normalmente es apolítico y que en circunstancias normales quizás lo habría acompañado. Su postura en este tema no fue un error, él realmente cree en la regulación del mercado. Lo mismo su reiteración sobre la necesidad de cobrar más impuestos y hacer una reforma tributaria estructural, en lo que también cree él y cualquier economista responsable, incluidos los dos principales asesores económicos de Juan Manuel Santos.

Pero para millones de colombianos, si Mockus cree que un médico debe ganar un millón o menos y además promete en campaña subir los impuestos, ¿qué le espera al bolsillo de los que tienen menos grados?

Como alguien le dijo a La Silla Vacía, Mockus ha demostrado que “ningún candidato que no cree en Dios, admira al mayor enemigo del país y promete subir los impuestos puede llegar a la Presidencia.”

 

 

La otra cara

Y sin embargo, las mismas razones por las que a algunos no les gusta Mockus son las mismas por las que muchos otros lo siguen a ciegas. “No roba, no miente, Antanas Presidente”, gritaban el domingo sus seguidores.

Mockus a veces actúa más como un visionario o un profeta que como un político, y allí radica su mayor debilidad y también su mayor fortaleza. La fuerza de sus ideas y la transparencia de su comportamiento lo llevó a donde está pero la falta de experticia política le arrebató quizás de manera irremediable la Presidencia.

Jorge Londoño, el encuestador de Invamer Gallup, ya le había advertido a la campaña que en los barridos de varias ciudades se notaba gran volatilidad en el electorado en los últimos días y aún así la campaña no parece haber hecho nada con esa información. Incluso, teniendo la experiencia de la derrota de Fajardo que se desinfló en pocas semanas, el discurso no cambió ni las estrategias de comunicación. Ni siquiera cuando ya sabían el domingo el resultado hubo un viraje. La alocución de Mockus parecía más un ritual de un culto que la oportunidad para tender puentes con los perdedores.

Hace unos meses trajeron al consultor político mexicano Julio Madrazo, y Mockus nunca lo escuchó. Mientras Santos cuenta con algunos de los mejores consultores del Estados Unidos, como Jack Leslie, responsable del triunfo de Virgilio Barco cuando nadie daba un peso por él, y a James Carville, que puso en la Casa Blanca a Bill Clinton (sin contar a J.J.), Mockus sólo escucha un reducido grupo de asesores, ninguno de los cuales es experto en ganar elecciones. Él se guía sobre todo por su intuición cuando existe un conocimiento técnico que puede resultar valioso. La campaña no hace encuestas internas, no testea las propuestas antes. Tampoco aprovecha a la cantidad de académicos y expertos que se han ofrecido ayudarlos.

A tres semanas de las elecciones definitivas, la campaña de Mockus aún no ha hecho una oferta programática sólida para sectores específicos, ni siquiera para Bogotá en donde los tres alcaldes demostraron de sobra su conocimiento. Santos aboga por el metro, ¿y cuál es la propuesta de Mockus? La mayoría de la gente no lo sabe.

Y no es que Mockus, Peñalosa, Lucho y Fajardo no tengan una propuesta para las ciudades. Es que Mockus, para quien todas las decisiones tienen que pasar por el tamiz ético, considera que no es decente prometerle a la gente que construirá tantas casas o hará tantas rutas sin estar en el gobierno y tener en cuenta todas las variables necesarias para tomar una decisión responsable.

Por ejemplo, la campaña discutió hasta el último minuto si era ético ofrecer transporte el día de las elecciones. Mockus se preguntaba si conducir a la gente hacia el puesto de votación restringía de alguna forma su libertad de elegir.  Al final, decidieron que ofrecerían transporte así no votaran por Mockus. Pero la decisión tardó tanto en tomarse, que al final, ya las demás campañas tenían monopolizado el transporte.

En el Valle, Santos tenía buses, busetas, y taxis llevando gente, con rutas bien establecidas. Mientras tanto, la campaña verde tenía una red de voluntarios en carros particulares, muchos de los cuales llegaron a recoger votantes pero otros no. Y eso que ese fue uno de los departamentos que más plata recibió para logística el día de elecciones.

La campaña desde Bogotá no dio directivas claras sobre organización y logística en el día de elecciones, no había un plan centralizado y al final el resultado quedó en gran parte en manos de voluntarios, a los que lo que les sobraba en emoción les faltaba en experiencia en elecciones.

Aún así, la campaña logró interesar a miles de jóvenes que hasta ahora desdeñaban la política. Logró poner de moda temas como la legalidad y la decencia. Logró cuestionar prácticas tradicionales de ejercer el poder. Logró emocionar a tes millones de colombianos con un país diferente. ¿Logrará ganar?

Aún contando con que la mayoría de los petristas, de los liberales, de los noemicistas y de los vargaslleristas se dejen seducir por las ideas de Mockus, es altamente improbable que los verdes logren remontar a Santos en las próximas tres semanas. Pero se sabrá si fue imposible solo hasta el 20 de junio.

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2010-06-01 16:29

MOCKUS, Caíste en la trampa de URIBITO Y SU SECUACES, “DIVIDE Y VENCERAS”,
Pero tienes una segunda oportunidad para trabajar en un ACUARTELAMIENTO DE PRIMER GRADO DE PERSONAS HONESTAS. Estamos en PLENA BATALLA ELECTORAL, se solicita reclutar un ejercito de personas honestas para listar filas para el enfrentamiento electoral que se llevara acabo en las elecciones presidenciales, en donde nos enfrentaremos a la maquinaria política que hizo carrera en estos 8 años y quiere seguir gobernando bajo la estrategia de la corrupción, la cizaña, la mentira, la desigualdad, la injusticia, la manipulación y sobre todo la deshonestidad y que esta muy bien representado por un ejercito de personas que están de acuerdo con este tipo de comportamientos. COLOMBIANOS EN ESTA BATALLA ESTA EN JUEGO NUESTRA IDIOSINCRASIA EN DONDE VA A PREDOMINAR LA HONESTIDAD O LA DESHONESTIDAD, con hechos como LAS CHUSADAS, LOS FALSOS POSITIVOS, LAS PIRÁMIDES, AGRO INGRESO SEGURO,YIRISPOLITICA,PARAPOLITICA. Entre otros.

Mar, 2010-06-01 16:27

Se nota que Mockus no le hace caso a sus asesores de campaña, cosa contraria que hace Santos, quien contrato a los mejores del mundo, para recibir y seguir al pie de la letra las estrategias que le propongan. Una campaña es un conjunto de ideas que funcionan juntas, se debe llegar a un consenso para saber que es lo mejor para el candidato y este, debe aceptar los consejos que lo llevaran a la victoria. Santos tiene a los mejores estrategas del mundo, y eso se ve demostrado porque en un mes lograron darle vuelta a la imagen del candidato y supieron encauzar todas las fortaleces del partido y de él, para que saliera victorioso en estas elecciones.

Mar, 2010-06-01 16:39

Con el permiso de todos me salgo del tema, para proponer lo siguiente: Ya que en esta campaña se hablo tanto de (D) dios,como contraparte propongo a la Sra. Directora de La Silla Vacía, Juanita de León, que hagamos un foro sobre el ateísmo e invite al mejor exponente del ateísmo Colombiano. Le dejo este link http://www.escuelaideologica.org/php/?sec=revista/1088

Mar, 2010-06-01 16:20

Un articulo muy bueno que a grandes rasgos describe el panorama de estos dos últimos meses de campaña. Definitivamente Mockus se hundió sólito, nunca se mostró como un candidato fuerte, que sabia lo que quería hacer, siempre dudaba en sus respuestas y parecía que estuviera dirigiendo una secta, culpa en parte de sus seguidores y así lo demostró el domingo en su discurso, que en lugar de parecer el de un candidato que lucharía hasta el final y que estaba feliz por los 3 millones de votos que había obtenido, parecía una persona derrotada, que como único recurso, recurrió a deslegetimar la victoria de Santos y el voto de los que lo apoyaron. Se nota que no le hace caso a sus asesores de campaña, cosa contraria que hace Santos, quien contrato a los mejores del mundo, para recibir y seguir al pie de la letra las estrategias que le propongan.

Mar, 2010-06-01 16:15

Sumado a esto, Mockus, cmo también lo menciona el artículo, no escucha razones, se cree autosufuciente y dueño de la verdad absoluta. Le faltó humildad, no sólo a él sino a sus seguidores que se empeñaron en señalar de manera irrespetuosa e impertinente a aquellos que apoyaban a Santos (porque se ensañaron con los santistas). Finalmente, la ola verde, conformada mayoritariamente por "primivotantes", se expresó masivamente en los medios virtuales y en la plaza pública, pero no salieron a depositar su voto, que era el que finalmente contaba para sumar fuerzas. Esto es un llamado de alerta para la ola verde, es cierto, pero no por eso los que votamos por Santos nos tenemos que descuidar. Reafirmar a nuestro candidato sólo se logra a través de la votación masiva.

Mar, 2010-06-01 16:14

Está clarísimo: Santos es un muy buen candidato, pero como presidente sería fatal para el país y para sus instituciones. En cambio Mockus es un pésimo candidato pero sería un excelente presidente, capaz de luchar efectivamente contra la corrupción, mejorar la educación y construir una economía basada en la innovación y la competitividad. yo prefiero lo segundo. Ese es el problema de hacer unas elecciones que parecen un reality o un reinado de belleza

Mar, 2010-06-01 16:27

Estamos de acuerdo, muy buen argumento

Mar, 2010-06-01 18:59

Oposicion de naomi? ella solo esta de pelea con Arias, pero con Santos en poquito tiempo se le arrodilla para adornar la unica embajada a la que no ha ido y donde los honorarios son cuantiosos: La de Estados Unidos.

Mar, 2010-06-01 16:11

La victoria de Santos no se le puede atribuir sólo a que él sea el continuador de la política de seguridad democrática del presidente Uribe. En la victoria de Santos convergieron varios elementos que sumados determinaron que el candidato oficialista duplicara en votos a su principal contendor en la primera vuelta. Por un lado, Santos tuvo el cuidado de manejar u campaña enfocado no en continuar con la seguridad democrática sino en enriquecerla, en mejorar lo que está, en destacar sus propuestas, en ser cauto con sus declaraciones y sus opositores. Por otro lado, Mockus incurrió en errores constantes como los que se citan en el artículo. La gente no perdona la indecisión y la falta de carácter ante situaciones en las que se requiere de cabeza fría y claridad.

Mar, 2010-06-01 15:55

Excelente articulo Juanita, te posteo en facebook porque me encanta leer algo que yo pude haber escrito pero ya alguien lo hizo por mi y muchisimo mejor. Esta claro que es un analisis bien documentado y serio, en un lenguaje comprensible pero profundo ... solo hasta el 21 de Junio lo sabremos, para mi la ola venia bien pero hizo la U :D

Mar, 2010-06-01 15:37

Es un artículo bien elaborado, que tiende a hacer claridad de algunas fallas de la campaña de Mockus. Yo vote por mockus y volveré hacerlo en la segunda vuelta, por supuesto con la esperanza de la VICTORIA, sin embargo aun que él no gane (debo reconocer que SANTOS tiene a su disposición una maquinaria política bien estructurada)no dejaría de votar por Mockus y jamás votaría por SANTOS, y es que aunque santos sean el fiel "servidor" de El Presidente Uribe, no tienes las cualidades ni las capacidades que me llevaron a votar por Uribe desde el inicio. y sí era uribista (creo que lo sigo siendo, si se refiere a reconocer u aceptar como presidente a ALVARO URIBE) pero no por eso voy a votar por cualquier pelele

Mar, 2010-06-01 15:34

No es justo que la prepotencia y la arrogancia de un candidato acaben con la esperanza de millones de colombianos que evidentemente quieren salir del hueco horrorosos en que el terrible gobierno de Uribe metió a la sociedad colombiana. la gente tiene derecho a educar a sus hijos en respeto a los valores, las transparencia, la honestidad, el pundonor, la confianza, la verdad y la compasión, no a lo que deja Uribe y encarna Santos: la mentira, la trampa, el delito, el crimen, la violencia, la corrupción y el ataque a los demás. Por eso hay que votar con los verdes a pesar de Antanas.

Mar, 2010-06-01 15:29

Artículo parcializado. Si los funcionarios públicos están apoyando al gobierno es lo más natural del mundo, sobretodo si se tiene en cuenta que el Presidente es Álvaro Uribe y no Ernesto Samper por poner un ejemplo. Por otra parte, siguen acusando a J.J Rendón de ser el artífice de una guerra sucia que no existió, por lo menos no encontra de Mockus. La contienda electoral fue un TOCONSÁN y un TOCONUR brutal que entre el Presidente y Santos supieron resistir, porque el Presidente no se metió en la campaña, ¡lo metieron! Esos candidatos que no hicieron otra atacar vilmente la labor del Presidente y obviamente él se iba a defender. Pero de todas formas todos los ataques lo único que podrán hacer es confirmar más y más votantes que este 20 de junio vamos a votar por Juan Manuel Santos.

Mar, 2010-06-01 15:55

Estoy de acuerdo con usted parcialmente en lo que dice. Es natural que los funcionarios publicos apoyen al gobierno, porque en el proximo gobierno estos señores van a obtener sus prevendas burocraticas. Que pasa, que este es un pais mojigato y de doble moral, donde el sistema esta hecho para que los cargos del estado no los tengan los mejor preparados (meritocracia) sino el que tenga palanca politica. Miren por ejemplo como para llegar a las altas Cortes se necesita hacer lobby con personajes de las distintas ramas del poder publico (alguien cercano al presidente o el presidente, un congresista fuerte en votos como por ejemplo Robledo(el cual no es tan santo como dice) y tener el favor de los magistrados).

Si miran los ultimos concursos los que llegaron a la alta magistratura no siempre son los que tuvieran los mejores porcentajes dentro del concurso sino los que mejores relaciones sociales tuvieran. Entonces de esta manera se incentiva el clientelismo y la participacion en politica

Mar, 2010-06-01 16:01

Entonces de esta manera se incentiva el clientelismo y la participacion en politica por parte de servidores pubicos.

Eso si voy hacer la claridad, no estoy de ninguna forma de acuerdo con esto, porque a lo que conlleva es que personajes ineficientes y antisociales sean quienes ejerzan funciones importantisimas del estado (por ejemplo las embajadas, donde deberia haber una persona que propugne por los intereses de la nacion y de los ciudadanos y no personajes de la calaña de Moreno de Caro, Perea o Noemi) y que el estado se convierta en un fortin politico de la clase o partido dominante; dejando de ser la funcion publica un servicio y transformandose en una forma de enriquecimiento.

Ahora bien en lo que si no estoy de acuerdo es que JJ haya venido aca de visita ayudar a Santos de manera limpia. Desde que ese señor llego la campaña sucia aumento en una cantidad muy grande, o tan solo miren los comentarios de los trolls en esta pagina.

Mar, 2010-06-01 15:58

Yo quiero saber cuál es esa realidad alternativa que tiene este portal.

Mar, 2010-06-01 15:37

En desacuerdo con mucho de esto. Primero Uribe no es ningun titere como para que el solito no sea capaz de no meterse en política. Lo de J.J. Rendón fue muy evidente, y la guerra sucia si existió y contra Mockus también, o que me dices de las vayas en contra de mockus, con frases tergiversadas que pagaron los empresarios en Villavicencio. O que me dices como el ex asesor de Santos, Jose Obdulio Nefasto, tergiversó algo que a todos los colombianos nos quedó muy claro, y era que Mockus defendia el derecho del niño a que se le desee como ser humano antes de nacer, para que no hayan ya más niños sin hogar, niños con tantas dificultades, y según Obudulio eso fue un manifiesto Pederasta.. De que hubo guerra sucia la hubo, vano sería engañarnos. Y lo más triste es que se justifique el uso indebido en política. Solo porque hay un gobierno al mando.

Mar, 2010-06-01 15:24

bien no puedo decir q no me entristeci al ver la distancia en votos tan grande que nos saco santos.. pero ciertamente somos 3.120.000 colombianos pensando en LEGALIDAD..

lo que hay que hacer es que cada uno consigamos por lo menos un voto mas loq ue nbos daria 6.240.000 y hay de donde yo tengo ya dos . el de mi madre y mi padre no votaron por mokus pero tampoco votaron por santos. esos son los voticos que podemos buscar.. ir a la practica por que si santos saco el 46.5% quiere decir que los no santos sacamos mas de que el.. asi pues a buscar esos votos
eso em hace acordar de los partidos de futboll cuando el marcador dos cero y poco sminutos para concluir el partido todo parece perdido pero con entusiasmo con genialidad un par de lelgadas y se empata .. y muchos de esos partidos termiman trtes dos a favor del qeu iba perdiendo. asi que viene el segundo tiempo .. y vamos por la victoria...

Mar, 2010-06-01 15:23

Definitivamente me indignó la parcialidad de este artículo. Es un análisis que pretende evadir la responsabilidad de los medios de comunicación (incluída la sillavacia.com)en mostrar como alternativa una candidatura que solo garantiza el programa económico y social del uribismo afectando seriamente a la oposición. Idea que pretende fortalcer desligando a los verdes de Uribe ocultando que Fajardo fue alcalde de Medellín gracias al apoyo del Partido de la U, el mismo que apoyó a Peñalosa en su última candidatura a la alcaldía de Bogotá.

Mar, 2010-06-01 15:30

Es válido tu comentario, lo que no es válido es generalizar los seguidores verdes. Si bien habrán lo que tu dices de adolescentes inconformes, también hay gente comprometida, de carne y hueso y sobretodo convencida de sus ideales. Como lo hay en tu partido también lo hay en el verde.

Mar, 2010-06-01 15:29

¿Qué pasó en estos ocho años? Las FARC siguen vivas, a los paramilitares les dieron perdón a cambio de nada, muchos no se desmovilizaron y otros se rearmaron, los derechos de los trabajadores fueron recortados, los dineros públicos van a parar a los ricos y no a los pobres, la corrupción se volvió norma, el país se mueve al son de la trampa y la matonería, la violencia en las ciudades se ha agravado notablemente, la política exterior es un desastres, el poder judicial amenazado en su integridad y en su independencia, los cargos públicos son el botín para ganar elecciones y pasar proyectos de ley, la pobreza y la indigencia han aumentado, el desempleo aumentó a pesar de que los ingresos del país aumentaron, la intermediación laboral y las cooperativas de trabajo asociado impulsaron la informalización del empleo, los impuestos son sólo para los pobres, para los ricos hay exenciones y zonas francas. Y no sigo porque se me acabaron los mil caracteres.

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