Menú principal

Sábado Octubre 23, 2021

La semana pasada en la Universidad de los Andes el seminario Nuevas perspectivas sobre la violencia en Colombia reunió a académicos nacionales e internacionales para hablar del conflicto armado. En términos generales, hubo uno que otro estudio novedoso, se volvió sobre viejos casos, se buscaron otras respuestas y, sobre todo, brotaron más preguntas.

Por ejemplo, si se creía que nuestro conflicto era único, se vio cómo los conflictos de otros países revelan pistas para entender el nuestro. Si había quienes encontraban las causas del conflicto en lo local se les sumó los planes nacionales y viceversa; para aquellos que habían tenido en cuenta esta relación entre lo regional y lo nacional, se les sugirió incluir a la historia; y si había quienes contemplaron todo lo anterior, se les llamó la atención sobre la mirada diferencial de la violencia, que golpea en distinto modo a mujeres, hombres y niños. Cada investigador presentaba un proyecto, siempre hubo aspectos por mejorar o complejizar, cada tema dio un color que al mezclarlos todos pintaron un mapa nacional de cómo es nuestra guerra.

La violencia sexual en la guerra

Elisabeth Wood, profesora de la Universidad de Yale, abrió el seminario con una ponencia sobre la violencia sexual en las guerras en la que mencionó, entre otros datos, los 20 mil casos de violaciones registrados en la guerra serbo-bosnia. Resaltó que en 20 países africanos, entre el 2000 y 2009, no fueron reportadas el 59% de las violaciones y aseguró que el 60% de las fuerzas estatales cometió violaciones en los conflictos africanos, peruanos y salvadoreños. “Hay una variación en la violencia sexual en tiempos de guerra”, dijo.

James Robinson, de la Universidad de Harvard, aterrizó la problemática en Colombia, donde no es posible generalizar todos los actos violentos porque estos tienen la particularidad de ser selectivos, colectivos o indiscriminados. En cualquiera de estas formas, los abusos (a hombres, mujeres, niños, niñas) también se diferencian: hay violaciones "oportunistas"; y violaciones estratégicas, a un líder o a su esposa o sus hijos.

Estos dos investigadores estuvieron de acuerdo en no generalizar los actos violentos y mucho menos, las violaciones, que se pueden convertir en pistas para entender los patrones de violencia política. 

La memoria histórica

Iván Orozco, de la Universidad de los Andes, abordó la pregunta por qué tipo de justicia beneficia más a la construcción de la verdad sobre hechos violentos, si aquella donde se hace un seguimiento estricto del relato, como lo hizo la fiscal Deicy Jaramillo con el Bloque Norte, o por el contrario donde se deja a los victimarios hablar sin contra preguntas de las víctimas, como le sucedió al fiscal Gordillo con las autodefensas de Montes de María. En su concepto, las audiencias deben ser plurales, espacios donde se construye una verdad judicial, probatoria, inquieta por la visión política, cuidadosa de las versiones y de las ínfulas que imitan discursos de los próceres de la patria. El balance de Orozco deja en mejor posición a la fiscal Jaramillo.

Adolfo Atehortúa, de la Universidad Pedagógica, retomó el tema de verdad y memoria y criticó el informe del Grupo de Memoria Histórica -del cual hace parte Orozco- sobre la masacre de Trujillo, entre otras cosas, por restarle importancia a la influencia del político conservador Leonardo Espinosa. Atehortúa lo caracterizó como un gamonal -El último gamonal dice la novela de Gustavo Álvarez Gardeazábal- que nombró a cinco alcaldes, aportó doce mil votos, cuando en Trujillo habitaban cerca de ocho mil personas, opositor de la pavimentación de calles que borró todo rastro de la Anapo en la zona. De la masacre dijo que en el informe se “había simplificado y así se despolitizaron las causas”, pasando por alto el poder de los narcos (Diego León Montoya y Henry Loaiza), desconociendo el gran proyecto político paramilitar que se gestaba, que estrenó el uso de motosierras. Otro punto de su crítica fue que en la reconstrucción se pasaron por alto los planes nacionales que existían sobre la región. Y recordó la falta de respaldo del gobernador, del comandante de la tercera brigada y de algunos fiscales al no criticar los hechos.

La legalidad de la ilegalidad

Jorge Giraldo, de la Universidad EAFIT, habló en su ponencia de la explotación del oro en Antioquia y la desconcertante situación de Manceo, que no tiene minas pero reclama regalías con la estrategia de pedir que se declare el oro en su municipio.

Ariel Ávila, de la corporacion Nuevo Arcoiris, se refirió también a este tema y dijo que “lo legal maneja lo criminal” y para sustentarlo habló de las 600 exportadoras de comercialización que se crearon en los últimos años, de las cuales más de 550 eran ficticias. Trajo a colación el libro Mafia Export, para mostrar que el 60% de los dineros ilegales logra legalizarse. Ejemplificó su argumento con la crítica a la ley 1182 de 2008, desfavorable para que las personas desplazadas legalicen sus tierras despojadas.

El terror 

Ana Arjona, de la Universidad de Columbia, dio pistas para caracterizar las dinámicas sociales en tiempos de guerra -entiéndase unas normas de conducta, unos tratos que se establecen, un clima-. Ese clima puede variar entre el polo de la obediencia (al grupo armado), la rebeldía (o resistencia a este) o en un tercer caso, de incertidumbre y desorden, donde no existen pactos entre la comunidad y el grupo armado. Los factores que resaltó para que se dé uno de estos climas descritos son: el tiempo que van a permanecer en dicha zona el o los grupos armados, la fuerza de las instituciones prexistentes, la cohesión con la comunidad y la existencia de una disputa o no entre otros grupos armados.

Casi como un ejemplo de la teoría anterior, la presentación de James Robinson y Verdad Abierta se centró en el caso del Frente José Luis Zuluaga de las Autodefensas del Magdalena Medio. Un frente organizado empresarialmente; con organigrama, página web, recaudadores (civiles), himno, radio llamada “radio integración” -y el alias de su comandante: “Mcguiver”. En el corregimiento de La Danta construyeron escuelas, casas, centro de artesanías, estadio, centro de salud y plaza de toros con imagen de la sagrada familia en la entrada; decía su comandante, con el propósito de “acumular masas”, y a la par, cometieron 10.323 crímenes, de los cuales, solo 722 han entrado en proceso judicial.

¿La paz?

Al hablar de conflicto la paz es un tema obligado y fue precisamente el cierre del semiario. Se recordaron los estragos de toda guerra, como lo hizo Juan Vargas, de la Universidad del Rosario, al afirmar que las estadísticas más conservadoras hablan de un 50% de víctimas civiles, para los más pesimistas es de 90%, o de unas dos terceras partes, a todos estos los llamó “enemigos sin uniformes”.

Las cifras de nuestro conflicto volvieron a la mesa con la intervención de Angélika Rettberg: 40.000 homicidios entre 1964 y 2008, más de 50.000 desmovilizados, 36.000 casos de desaparición forzosa según la Fiscalía o 61.000 para la Defensoría del Pueblo y, la gran paradoja, ¿construcción de la paz en medio del conflicto?

Y si se llegó a pensar que una solución para la anterior paradoja podría darse a través de una derrota militar, la ponencia de cierre, a cargo de Carlo Nasi, quiebra dicha presunción. Él estudia los casos de salidas no negociadas de las guerras internas en países como Perú, Irlanda del Norte y Sri Lanka y de esos casos,  no se puede sacar un modelo contrainsurgente exitoso, “se sabe que hay estrategias que suelen ser más adecuadas que otras, pero eso no garantiza su efectividad” aseguró. Nasi cerró el seminario con una tesis inquietante: en las victorias militares nunca se aborda la causa-raíz de los conflictos armados y esto entraña un gran riesgo de reiniciarlos.

 

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Jue, 2012-06-14 11:38

Cómo estaremos de mal y tan mal, que el el mismo Presidente y los Medios Masivos de Comunicación de Colombia hablan con temores,muchas reservas y recelos, exclamando ruidosa y reiteradamente :"Colombianos: No le tengamos miedo a la Paz".Habla-ya con normalidad cotidiana- la felicidad macabra de la muerte y de la guerra?.Me gustaría que Silla Vacía publicara,divulgara y comentara el gran poema en prosa de Eduardo Galeano, que se titula :"EL MIEDO GLOBAL"...Como nos advertía y enseñaba dura y sabiamente Gandhi :" No hay camino para la Paz,la Paz es el Camino".

Añadir nuevo comentario
Hilos temáticos:
Tags: