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Sábado Octubre 23, 2021

Por: Carlos Chaves

El martes pasado entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Colombia. La mayor parte de su negociación sucedió bajo el mandato de Álvaro Uribe a lo largo de los dos gobiernos de George W. Bush. Al final, el tratado fue enviado el año pasado al Congreso de Estados Unidos por el presidente Barack Obama, después de un largo bloqueo por parte de los demócratas en el Congreso. 

Lo irónico del caso es que Obama, que al final sacó el tratado adelante, hizo parte de la férrea oposición demócrata al mismo, por lo que llegó incluso a tener discrepancias con el entonces presidente Uribe siendo Obama senador. Esta es la historia. 

Obama y la ayuda militar

Desde la aprobación de la ley de justicia y paz en 2005, organizaciones de derechos humanos habían manifestado su desacuerdo con las condiciones que se aprobaban en la ley para la desmovilización de los grupos paramilitares. Tales reclamos fueron acogidos por un grupo senadores demócratas que remitieron una carta al presidente el 3 de junio de 2005, entre los firmantes se encontraban Ted Kennedy, hermano del presidente John F. Kennedy -asesinado en 1963- y los hoy presidente y vicepresidente de Estados Unidos Barack Obama y Joseph Biden.

En su misiva, los congresistas se mostraban “decepcionados por el hecho de que el proyecto (la ley de justicia y paz) no les exige a los combatientes paramilitares que revelen la información sobre la estructura operativa y el financiamiento... y que confiesen su papel en actividades ilegales antes de poder recibir beneficios”. Por ello, los senadores se negaban a aprobar la cooperación global entre los países.

Pero esta no fue la única carta. En junio de 2006, Obama junto a los senadores Patrick Leahy y Chris Dodd, criticó al entonces subsecretario para Asuntos Políticos de la cancillería de Estados Unidos Nicholas Burns por sus favorables opiniones al gobierno Uribe. Los congresistas cuestionaban los bajos resultados contra la producción de droga, así como la presunta filtración paramilitar en el DAS, que en aquel momento empezaba a destaparse.

2007: parapolítica y derechos humanos

A finales de 2006, los demócratas alcanzaron la mayoría en el Congreso estadounidense y la aprobación del el TLC fue bloqueada. Ya había estallado en Colombia el escándalo de la parapolítica. En junio de 2007, Obama junto con otros senadores demócratas, firmó una carta donde reclamaba por la infiltración paramilitar en las instituciones y por no extraditar a los líderes paramilitares recluidos en ese momento en Itagüí, cuando había denuncias de que los paras seguían delinquiendo estando aún tras las rejas.

Por esa época el entonces presidente Uribe viajó a los Estados Unidos para intentar convencer a los demócratas de votar el acuerdo. Los demócratas continuaron en su posición y mandaron una nueva misiva en noviembre de 2007 firmada por Obama y por los senadores Patrick Leahy, Edward Kennedy, Chris Dodd, Richard Durbin, Sherrod Brown, Bernard Sanders, Barbara Boxer, Russel Feingold y Ron Wyde. La carta reclamaba al presidente por hacer señalamientos a los sindicalistas y organizaciones de derechos humanos.

De manera específica en la carta los senadores hacían mención a los casos de los periodistas Daniel Coronell y Gonzalo Guillén y del director para las Américas de Human Rights Watch José Miguel Vivanco, con quienes el presidente Uribe sostuvo fuertes controversias a lo largo de su mandato.

La campaña electoral

Durante 2008, Obama adelantó su campaña por la nominación del Partido Demócrata a las elecciones presidenciales. Como candidato demócrata, frente a su rival republicano John McCain, Obama mantuvo su oposición frente al TLC con Colombia argumentando los problemas de derechos humanos del país.

Por ejemplo, en febrero de ese año, en una entrevista en CNN, el candidato Obama afirmó que a diferencia del TLC con Perú, no apoyaba el colombiano puesto que persistía en el país un clima de violencia contra el sindicalismo. En una entrevista con Jorge Ramos para el Mercurio, dijo: “Me opongo al [TLC] de Colombia hasta que tenga la confianza de que no están matando ahí a líderes sindicales. Hay que parar este tipo de acciones paramilitares…”.

Estas reiteraciones fueron calificadas por el presidente Uribe como un atropello contra el país. Sin embargo siguió buscando formas de acercarse al candidato demócrata. Finalmente, en septiembre de 2008 durante una visita a los Estados Unidos, el entonces presidente Uribe pudo hablar telefónicamente con Obama. Si bien el candidato reconoció los logros en seguridad de su gobierno, le dijo que aun había mucho por hacer antes de firmar el tratado. "Le dije que tenemos que asegurarnos que los derechos de los trabajadores están siendo protegidos y tenemos aún trabajo por hacer. Hay sindicalistas que han sido asesinados o desaparecidos. Se que Uribe está comprometido a mejorar la situación pero no me siento cómodo para empujar un tratado hasta que tenga cierta certeza que los trabajadores en este país estarán a salvo”, declaró Obama sobre la conversación con Uribe. 

Obama mantuvo su posición adversa al tratado aún en el último debate de la campaña, donde McCain le reprochó que buscara acercamientos con Hugo Chávez, mientras menospreciaba a Colombia, aliado permanente de Estados Unidos. Obama contestó: “entiendo muy bien la historia de Colombia. En este momento, los líderes de uniones [sindicatos] son objeto de asesinatos en una base consistente y no ha habido acusaciones. El tratado como tal tiene protecciones ambientales y laborales pero debemos defender los derechos humanos y asegurarnos que la violencia no sea perpetuada contra trabajadores que tratan de organizar sus derechos”.

El día de hoy

Después de su elección como presidente el 4 de noviembre de 2008, Obama intentó enfriar la discusión del TLC, y los sindicatos estadounidenses (fuerte base electoral demócrata) se opusieron a la ratificación del tratado. Sin embargo en noviembre de 2010, los republicanos recuperaron el control del legislativo, por lo que después de varias solicitudes, el presidente envío el tratado al Congreso, que lo aprobó el 12 de Octubre del año pasado. El pasado martes el presidente firmó el decreto que proclama la entrada en vigor del TLC.

Al final, como presidente, Obama terminó apoyando y bendiciendo el tratado, al que se había opuesto fieramente como candidato.

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Dom, 2012-05-20 08:29

Sencillamente la realidad política también es paradójica:

Obama es Presidente, pero el Congreso Estadounidense es Republicano y también gobierna.

A diferencia de lo que en Colombia se pretendió en la administración Uribe, de crear un totalitarismo donde el Presidente fuera como Rey de facto; allá no es un remedo la democracia y se respeta.

Aunque nos incomode, es el juego de la política, y este lo saben jugar mejor los políticos profesionales; a nosotros nos queda ver y opinar para que -acaso-, nos presten atención.

Vie, 2012-05-18 19:19

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