Menú principal

Jueves Diciembre 02, 2021

La Fiscalía está investigando 74 casos de los llamados ‘falsos positivos’ en Casanare. Después de cuatro años y en medio de mucho miedo, la familia Avendaño Mora sigue buscando la verdad sobre la muerte de sus dos hijos. Crónica.

 

La tarde que viajamos en buseta de Yopal hacia Paz de Ariporo, nos acompaña la emisora de la Brigada 16 con su joropo. El locutor anuncia que los jóvenes que sepan tocar los tradicionales instrumentos llaneros están particularmente bienvenidos a pagar su servicio militar. Por la carretera hay retenes militares y letreros que nos recuerdan que “su Ejército está en la vía”. Un poco más al norte, en el municipio de Sácama, el Frente 28 de las Farc ha dejado unos grafitis en una casa azul jurando “vencer”. En esta región en el norte de Casanare, la guerrilla y la Fuerza Pública todavía se disputan el territorio. En medio del fuego cruzado se encuentra la población civil, presionada por los actores armados.

Al acercarnos a Sácama, la Brigada 16 advierte que hay combates cerca. Sin embargo, lo único que encontramos es la batalla diaria de don Jorge Avendaño y doña Guillermina Mora por seguir adelante después de la muerte de sus hijos. Criar los marranitos recién nacidos, los pollitos y las mojarras y cachamas que tienen en unos pozos en el patio. Al llegar a su pequeña casa a la orilla de la carretera, doña Guillermina comienza a prepararnos un delicioso sancocho de gallina. Como para ahuyentar un poco el dolor, la angustia y la nostalgia, prende la radio y la cocina se llena de un vallenato de Los Diablitos.

Como dice la canción, “los caminos de la vida son muy difícil de andarlos”. El 16 de abril de 2007, Rubén Darío (14) y Luis Guillermo (25), los hijos de estos campesinos, fueron a Paz de Ariporo a comprar ganado. Nunca regresaron a casa. Iban por la carretera que lleva a Hato Corozal cuando fueron sacados del bus a la altura de Las Tapias, según relató una anciana de trenzas grises que iba en el mismo vehículo. Dos días después aparecieron muertos y fueron reportados como guerrilleros del Frente 28 de las Farc dados de baja en combate. El mayor Gustavo Enrique Soto Bracamonte, ex comandante del Gaula en Casanare, está siendo investigado por la planeación y la ejecución del asesinato de los jóvenes.

-“Nosotros, lo que buscamos, es que que sepa la verdad. Que no se diga lo que no es”, afirma don Jorge Avendaño.

Conocí a la familia tres meses después de los hechos. Recuerdo la mirada grave que se repetía en los dos hermanos menores. Íbamos de camino al pueblo de Sácama cuando pasamos cerca de unos soldados que patrullaban por la carretera. Los chicos no dejaron de mirarlos hasta que la buseta cogió una curva y los perdimos de vista. El menor estaba sentado en las piernas de don Jorge, que lo abrazaba. Don Jorge me dijo que a los menores no los dejaban ir solos, después de lo que había pasado. Sentían mucho miedo y ese miedo todavía sigue ahí, después de cuatro años. Don Jorge casi no se atreve a ir a su finca a trabajar.

-“Uno teme, porque tener nosotros una demanda contra el Estado no es cualquier cosa. Me imagino que todos los miembros del Ejército que conozcan el caso lo miran mal a uno, porque eso de querer esclarecer la verdad creo que a ellos no les va a convenir. Ellos, según las leyes del Estado y los compromisos que tiene Colombia, tienen que proteger al pueblo campesino, a la sociedad, a su gente. Y resulta de que no ha sido protegiéndonos, sino acabándonos. No solamente con nuestra dignidad, sino con la vida de seres humanos, con gente inocente, con los hijos nuestros. Entonces uno siempre teme encontrarse con ellos”.

El 11 de diciembre de 2010, don Jorge iba en una moto con un compañero de trabajo a comprar ganado. Llevaba varios millones de pesos que pertenecían a su patrón y había dejado su cédula en casa. Unos soldados de la Brigada 16 los detuvieron en el camino. Les pareció sospechoso que no llevaban documentos y que cargaran tanto dinero. Procedieron a quitarles la plata y acusarles de tener nexos con la guerrilla. Separaron a los dos hombres y dijeron a don Jorge que su compañero ya se había entregado, que mejor se entregara él también. 

-“Y yo le respondía que por qué me tenía que entregar si yo no debía nada, no tenia qué temer”.

*

La experiencia de la familia Avendaño Mora no es única. La Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía General de la Nación tiene 74 casos asignados de homicidios atribuidos a la Fuerza Pública en Casanare, afirma Hernando Castañeda, director de la Unidad. En todo el país se están investigando en total 1.571 casos, que  involucran 2.679 víctimas. Además de los 74 casos del Casanare en la Unidad de Derechos Humanos, hay otros en la Fiscalía seccional de Villavicencio y otros en la Justicia Penal Militar.

El miedo que ronda este fenómeno no toca únicamente a los familiares. En Yopal me encuentro con un representante de la iglesia católica que me habla de la gran cantidad de muertos que ha tenido que enterrar. Sobre las matanzas entre los dos grupos paramilitares que operaron en la zona bajo el mando de Héctor Buitrago alias ‘Martin Llanos’ y Miguel Arroyave alias ‘Arcángel’, dice que oficialmente no se comunicó nada sobre estas muertes. Habla de los secuestrados de la guerrilla en el piedemonte llanero y de las personas que terminaron asesinados porque no pagaron rescate. En Monterrey, me asegura, prácticamente cada familia tiene un muerto o un desaparecido por los paramilitares.

-“La gente no habla, pero se sabe que muchas cosas que pasaron fueron propiciadas por la Fuerza Pública”, agrega. Le pregunto si han publicado algo sobre el tema. Me responde que no existen garantías de seguridad para ello. – “Si uno habla, lo matan”.

*

En medio de este clima de inseguridad, hay quienes se han atrevido a registrar casos de violaciones a los derechos humanos en esta región. Fabián Laverde de la Corporación Social para la Asesoría y Capacitación Comunitaria (Cos-pacc) lleva casi diez años recorriendo las zonas más aisladas y conflictivas de Casanare para escuchar a los campesinos y asesorarlos en sus derechos. Le gusta quedarse en las casas de la gente para estar más cerca de su realidad y ojalá ayudar a matar una gallina para un sancocho cuando se presenta la oportunidad. Así se tejen confianzas, amistades y compromisos. Cos-pacc – una ONG que surgió después del exterminio de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) – ha documentado una serie de desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales y desplazamientos en el departamento.

-“Casanare es uno de los departamentos con el mayor número de desaparecidos de los últimos 20 años”, asegura Fabián Laverde. – “Por esa misma época se crea la Brigada 16, siendo esta uno de los principales responsables de las ejecuciones extrajudiciales, como de los falsos positivos, en el país”.

En un informe elaborado por la Cos-pacc y el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), se han documentado unos 150 casos, de aproximadamente 300 víctimas. Muchos de estos casos tienen las características de ‘falsos positivos’. Según la investigación realizada por las ONG, las violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Casanare empiezan en los años 90 con el boom petrolero y la llegada de empresas multinacionales como British Petroleum Company, cuestionada por sus estrechos lazos con el Ejército. Primero hubo un periodo de seguimientos, señalamientos y asesinatos de líderes campesinos y comunales. Posteriormente fue utilizada la práctica de la desaparición forzada. Unas 1.500 personas fueron reportadas como desaparecidas durante el período 1986 – 2007 en Casanare. Sin embargo, Fabián Laverde afirma que muchos casos no fueron denunciados.

-“Casanare entra al control paramilitar en medio de la sobre militarización por parte del Ejército Nacional, la Policía Nacional y organismos de inteligencia del Estado. Tenemos testimonios en donde, cuando desaparecían alguna persona, sus familiares iban a colocar la denuncia ante la Policía Nacional o ante el personero municipal o ante cualquier tipo de instancia creada para ello y, posteriormente, la próxima víctima eran los que habían denunciado. De tal manera que también se creó una cultura de silencio”.

Rubén Darío Avendaño Mora, de Sácama, no es el único menor de edad que aparece en el informe. Integrantes de la Brigada 16 son investigados por varios casos parecidos de la misma época. El 30 de marzo de 2007, dos semanas antes de la muerte de los dos hermanos de Sácama, fueron presentados como subversivos dados de baja en combate los dos hermanos Yefer y Gustavo Mora Sanabria, de 20 y 15 años. Dos semanas antes, el 16 de marzo de 2007, el joven campesino Roque Julio Torres Torres, de 16 años, fue presentando como guerrillero dado de baja en combate junto con su padre, Daniel Torres Arciniegas. Roque Julio había sido testigo de otros dos casos de ejecuciones extrajudiciales en octubre del 2006, según el informe de Cos-pacc y Cinep.

*

El coronel Rafael Forero Gómez, comandante de la brigada 16, prefiere llamarlos “muertos en combate que nos han cuestionado”, hasta que las investigaciones judiciales demuestren lo contrario. Cuando converso con él en su amplia oficina en Yopal, agarra mi grabadora con la autoridad que caracteriza a un alto mando del Ejército colombiano. Creo que quiere convertir la entrevista en un dictado. Explica que unos 70 soldados de la Brigada 16 han sido privados de libertad, de los cuales 12 han salido libres. El coronel está preocupado por la situación de los que siguen presos sin que se les haya determinado su situación jurídica. Por otra parte, desaprueba que tantos casos hayan sido trasladados de la Justicia Penal Militar a la Justicia Ordinaria.

-“Se está congestionando la Fiscalía de Derechos Humanos con una cantidad de procesos que no sabemos por qué salieron de la Justicia Penal Militar. Sería bueno investigar a los jueces que entregaron esos procesos sin tener nada concreto”.

Le comento que en varios de los casos que trasladaron hubo cosas que llamaron la atención, como el hecho de que hubo menores de edad entre las victimas. El comandante me interrumpe y responde, indignado:

-“Es que aquí casi la mayoría de los bandidos que capturamos son menores de edad, y nos toca dejarlos libres. No quiere decir que por ser menores no son guerrilleros. La guerrilla, desde los doce, trece años, los tiene en la fila.  Entonces eso no tiene nada”.

Al preguntarle al coronel Forero por la inseguridad y desconfianza que sienten familiares de las víctimas, contesta que todas las condiciones están dadas para que la gente pueda vivir tranquila en Casanare.

-“No sé de qué miedo hablan, si aquí no hay muertos en este departamento. En lo que va corrido el año, llevamos 12 o 15 muertos. Si usted mira la estadística de los 15, 10 son muertes pasionales o de riñas callejeras”.

*

A pesar de las garantías de las que habla el comandante de la Brigada 16, en la región se producen situaciones como la de la detención arbitraria de don Jorge Avendaño en la carretera de Sácama. Aunque al principio estuvo incomunicado de su familia y del abogado, finalmente pudo intervenir este último y don Jorge recuperó su libertad. Estas experiencias no sólo contribuyen a mantener la sensación de desprotección e injusticia, sino que reviven los hechos dolorosos.

A los Avendaño les ha costado mucho trabajo rehacer su vida. Ahora esta pareja campesina le apuesta a la paciencia, a trabajar juntos, apoyarse mutuamente y velar por los hijos que siguen con vida. Como dice don Jorge, ellos son lo más importante que tienen y por ellos se sacrifican. Procuran guiarlos por el buen camino, enseñarles a respetar a los mayores y los niños, y garantizarles una educación que les permita tener una vida diferente. Y, sobre todo, protegerlos, para que nunca les vaya a suceder lo que les pasó a sus hermanos. La memoria de Rubén Dario y Luis Guillermo acompaña la familia todos los días.

-“Todos los días me parece como si fueran a llegar”, dice doña Guillermina.

Necesita flash player

Comentarios - Cada usuario tiene la posibilidad de incluir solo tres comentarios
Mar, 2011-05-17 03:42

Valiente reportaje, ¿en cuanto tiempo emperarán a llegar las amenazas por escribir esto?.

El interés del Estado en controlar Casanare nunca ha sido el interés del PUEBLO Casanareño, sino el interés antes de BP, hoy de TALISMAN-ECP. El ejercito no busca proteger a los campesinos, sino a los campos de exploración-perforación-producción y a los tubos que salen desde allá, que le producen réditos al gobierno y a los dueños del mundo. ¿que van a ganar cuidando a una señora con 15 gallinas? ¿o a unos culicagados con perritos gozques?... "Burros con Garras" en la B16

Sáb, 2011-05-14 14:33

Cierto Martha, los grandes fabricantes de armas junto con su desmedida codicia, son los causantes de las guerras en todo el mundo. Además permitiendo que salgan por sus fronteras, de manera ilegal(??) cargamentos de armas para cualquier grupo que se quiera alzar en cualquier país. Qué pasaría si ellos así como ejercen fuertes controles para el ingreso de personas a sus países, hicieran lo mismo para la salida de armas. Por otro lado, siendo tan generalizado el fenómeno (??) de los falsos positivos, es una prueba de que era una política institucional. Que no hubo una orden en palabras exactas para que se mataran inocentes para hacerlos pasar por guerrilleros, el hecho de dar algunas órdenes un tanto disfrazadas, como por ej: "No queremos que cuando salga una patrulla a patrullar, valga la redundancia, regresen sin un solo positivo"....O esta otra, "General, persígalos y tráigalos vivos o muertos"

Añadir nuevo comentario
Hilos temáticos:
Tags: